Cómo olvidar aquel muchachito, que se recostaba contra las cuerdas, esquivaba con una rara habilidad los golpes de esos guantes que querían estallar en su rostro. Cómo olvidar, esas salidas rápidas, con el uno-dos, con el voleado de zurda y la derecha engatillada para hacerla sentir en el adversario.
Lo conocí al Guilmer Keli Pintos en el campeonato de los barrios de boxeo de Peñarol, tendría 15, 16 años a lo sumo y ya se destacaba en el boxeo. Todos le decían Keli, y yo pensé que era su sobrenombre, con el tiempo supe que no. Corrían los años setenta, él se hizo muy amigo de mi hermano Jorge El Puma Cattani y algunas veces iban a los diarios y se desafiaban para pelear, y se daban para las masas, pero uno nunca sabia si era en serio o era una exhibición, al otro día andaban juntos de nuevo.
El Guilmer llegó lejos en el boxeo, aprendió en Argentina y se destacó. Cuando pasaron los años, y ya no daba para calzar los guantes, igual se mantuvo arriba del ring, de camisa blanca y de moñito, como árbitro, en innumerables combates, el boxeo fue siempre su pasión. Pero un día lo vimos arbitrar en el fútbol, en el Futbol Sala, en los Veteranos, el Comercial, con seguridad, con firmeza, y con esa carpeta que dan los años.
En el tiempo que estuve vinculado al deporte, era común encontrarlo en algún escenario, saludarnos, conversar un poco, y siempre el recuerdo para mi hermano, que partió muy joven.
En estos últimos años, yo alejado del periodismo deportivo, lo encontraba muy seguido en calle Uruguay, hablando con uno y con otro, nos saludábamos con una sonrisa y algunas frases del momento y yo me quedaba con esa sensación que por ahí también andaba mi hermano.
Es fácil decir, en circunstancias como estas que fue un buen boxeador, un buen arbitro de boxeo, de fútbol, y que fue muy buena gente, es fácil decirlo, pero, si lo fue, fue y se fue, estoy seguro con el reconocimiento de todos, los que lo vieron pelear, arbitrar, y andar por la vida, con esa sonrisa grande que le formaba hoyuelos en la cara, por deportista, y buena gente.
A sus familiares y amigos, mi respetuoso saludo.
CAMACA
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