Encuesta de ANEP revela que el 66% de los estudiantes de Secundaria asegura no haber aprendido lo suficiente en clases virtuales

En la Rendición de Cuentas que el organismo envió al Parlamento se incluyen los resultados de una encuesta del año pasado realizada a estudiantes y docentes, donde se da a conocer la situación de la enseñanza en pandemia.

“Se impone con urgencia la búsqueda de mecanismos que permitan la presencialidad plena en todos los niveles, manteniendo las condiciones sanitarias establecidas en los protocolos vigentes”, señala la Rendición que ANEP envió al Parlamento.

Allí se añadió una encuesta realizada en 2020 a docentes y estudiantes para conocer la situación de una “educación en un contexto de pandemia” a la que accedió El Observador y que publica este lunes.

Entre otros datos, la encuesta revela que el 40% de los alumnos logró seguir los cursos y participar en forma continua en las clases virtuales, al tiempo que asegura que en promedio en todos los niveles educativos, el 42% de los estudiantes apuntaron como mayor dificultad la “no comprensión” de las tareas propuestas y la carencia de infraestructura para poder cumplirlas adecuadamente.

Un 40% dijo haber tenido problemas con internet y el 23% no tuvo disponibilidad de conexión, consigna el medio informativo.

En Secundaria en vínculo entre docente y estudiante fue más negativo: el 66% de los alumnos afirmaron que no aprendió lo suficiente.

El 88% destacó que sus docentes subieron materiales de apoyo a una plataforma virtual, el 82% afirmó que sus profesores les enviaron tareas y el 74% que estas tareas fueron corregidas.

En tanto, en una encuesta puntual a alumnos de sexto año de primaria y de educación media, el 53% de los estudiantes indicó que aprendió menos durante la suspensión de la presencialidad, mientras que el 26% dijo que haber aprendido más.

Bajo este contexto, en la Rendición se presentan transcriptas respuestas de los alumnos: “Fue la presión de no tener tiempo para mí, porque pasaba una semana entera enfrente a una computadora tratando de cumplir con todas las tareas. También el estrés de convivir con mi familia, que muchas veces hablan muy alto y no podía concentrarme. Me frustraba porque muchas veces los trabajos quedaban incompletos”.

Otro estudiante respondió: “tenía que pedir una computadora a un conocido para realizar tareas, ya que mi celular no me lo permitía la mayoría de las veces”.

“Lo más difícil fue que mis padres no tenían trabajo” o “enfrentar los días que faltó comida en casa”, advertían otros estudiantes, de acuerdo a lo publicado por el matutino.

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