El periodista Martín Giovanoni de Radio Arapey realizó una editorial este viernes titulada «Caos en la Represa de Salto Grande». Comienza mencionando al actual presidente de la delegación uruguaya ante la CTM de Salto Grande, Cr. Martín Burutarán, señalando que llegó a la presidencia no por su capacidad, sino por ser de confianza de Carlos Albisu. No posee experiencia en gestión, especialmente para un organismo como Salto Grande.
Al Cr. Burutarán le tocó asumir en un momento de gran tensión, ya que se encontró con una situación de falta de liquidez, con una CTM que adeuda a proveedores y enfrenta dificultades para pagar los salarios de los trabajadores.
Recientemente, Martín Burutarán tuvo que comparecer en una interpelación en el Parlamento, donde los diputados votaron por unanimidad a favor del cese inmediato de las designaciones directas realizadas en este período de gobierno. Durante su intervención, el contador Burutarán mostró evidente nerviosismo y tensión, lo que claramente indica que no estaba preparado para presidir la Delegación Uruguaya. Se le escuchaba tartamudear y se notaba visiblemente incómodo, demostrando una falta de habilidades en oratoria.
Algunos observadores políticos creen que Martín Burutarán es actualmente una marioneta del gobierno, ya que a pesar de ostentar la presidencia, no ejerce verdadero liderazgo en la CTM. Sus decisiones no son tomadas en cuenta, ya que no posee la influencia política necesaria para impulsar cambios en los contratos de designación.
Después de la interpelación, Burutarán ha optado por el silencio, evitando responder llamadas y mensajes. Aunque inicialmente se pensó que se trataba de un asunto personal, el hecho de que no ofrezca declaraciones a la prensa ni aclare qué sucederá con las designaciones genera incertidumbre.
Burutarán alega que no tiene responsabilidad en las deudas, argumentando que estas son responsabilidad de la presidencia de Albisu. Esta excusa es utilizada para evitar el pago a los proveedores. Sin embargo, es crucial que Burutarán comprenda que las deudas no son de Albisu, sino de la propia CTM.
Recientemente se ha descubierto que también se les adeuda a los docentes de la tecnicatura de Periodismo, colegas que han prestado sus servicios a la CTM y que no han recibido remuneración durante algunos meses. Mientras tanto, deben cumplir con el pago de impuestos como el BPS y DGI, demostrando un admirable compromiso profesional.
Es importante señalar que el uso personal de la camioneta de Salto Grande, así como estacionarla frente a su casa, constituye un abuso de recursos. Burutarán debería considerar devolver la camioneta a las instalaciones de la CTM al finalizar su jornada laboral como mínimo.

