Hay imágenes que hablan por sí solas. Carlos Albisu, con la bandera de Salto en la mano, representa una visión clara: devolverle a nuestro departamento el protagonismo que merece. Del otro lado, Álvaro Lima luce la bandera del Frente Amplio al cuello, y con eso ya nos dice mucho: más identificado con su partido que con la gente que debería representar.
Mientras Albisu propone y habla de lo que de verdad importa —de volver a tener espectáculos públicos, calles dignas, oportunidades de trabajo y, sobre todo, orgullo de ser salteño—, Lima se dedica a atacar. Algunos discursos de una bajeza increíble, faltando el respeto al ex Presidente Lacalle Pou. Cosas que hablan más de quién las dice. No hay ideas, no hay propuestas. Sólo acusaciones sin fundamento y un relato que subestima la inteligencia de los salteños.
Decirle a la gente que la administración Lima fue buena es como salir al mediodía, con el sol partiendo la tierra, y decir que es de noche. Nadie que camine nuestras calles puede creer ese cuento. Porque lo vemos, lo vivimos. Porque sabemos que Salto merece mucho más que lo que ha tenido en estos últimos años.
Este 11 de mayo no se trata solo de elegir un intendente. Se trata de definir el rumbo de los próximos 20 años. Podemos seguir atados al pasado, a los discursos vacíos y al estancamiento. O podemos apostar a un nuevo comienzo. A la esperanza. A un Salto que recupere lo mejor de sí.
Con Albisu intendente, Salto puede volver a ser el que nunca debimos dejar de ser.
Facundo Marziotte
Lista 50, La lista de Albisu
