La economía uruguaya transita 2026, a pesar de los malos augurios, con sólidos fundamentos macroeconómicos, inflación en niveles históricamente controlados y un crecimiento moderado. Las proyecciones de actividad sitúan el incremento del PIB en el entorno del 1,3% para este año, sostenido principalmente por el consumo privado y el dinamismo de las exportaciones. Tras la aceleración del ciclo previo, la actividad económica transita con una moderación esperada (1,3% proyectado para 2026 y 1,8% hacia 2027), pero el gran desafío de la política económica sigue enfocado en elevar la inversión y la productividad, para poder romper las barreras estructurales de crecimiento.
El Índice de Precios del Consumo (IPC) registra una variación acumulada del 3,40% en lo que va del año, con un variación interanual (últimos 12 meses) ubicado en el 4,27%. Esta permanencia de la inflación dentro del rango meta del Banco Central consolida la previsibilidad y la recuperación del poder de compra.
Otro indicador que viene mejorando, es el Índice Medio de Salarios (IMS) que muestra una variación interanual del 5,16%, lo que mantiene la meta de recuperar salario real frente a la inflación.
Respecto al empleo, existe una estabilidad con tasa de empleo cerca del 60 % y de desempleo que ronda entre el 7,4 % y el 7,6 %, dependiendo de los meses de análisis, aunque con valores importantes respecto a la informalidad. En este aspecto el gran desafío se da en reducir las brechas que diferencia el sur con el norte del Rio Negro, donde todos los indicadores no son para nada favorables, como es el caso del desempleo, donde Rio Negro, Paysandú , Artigas y más atrás Salto se sitúan entre los departamentos que mas impacta la desocupación.
Por un lado se evidencia una política macroeconómica controlada, pero sobre todo en el norte del país, no solo a través de los indicadores sino en las propias vivencias de la población, la falta de oportunidades y de empleo golpea fuerte a la región.
Tanto para el gobierno nacional, como para los gobiernos departamentales, lograr revertir esta situación es de los desafíos mayores que se tiene en este tiempo, pero debe haber señales solidas y claras de poder propiciar la inversión en la región. No basta solo con anhelos y promesas.
Téc. Univ. Gustavo Chiriff / PCU – Frente Amplio

