Sigamos jurando

Hoy se conmemora un año más (183, pero quién los cuenta) de la Jura de nuestra Constitución de la República, la tan eternamente mancillada por gobiernos varios.

Alguien alguna vez dijo, se hacen las leyes para que sean violadas, y si bien ocurre eso, la idea es que las leyes (y la Constitución entre ellas) sean redactadas para pautar normas de conducta social que busquen la convivencia pacífica entre los vecinos. Lo que algunos pensadores han llegado incluso a sostener que se trata de una forma sutil de alcanzar el “control social”.

Pero en verdad la Constitución establece cosas interesantes de recordar. Primero, el principal objeto del Estado es proteger y garantizar el libre ejercicio de los derechos individuales de sus ciudadanos. Segundo, la soberanía (poder) radica en la Nación (el pueblo). Tercero, el Estado está al servicio del ciudadano y no a la inversa. Cuarto, el funcionario se debe a la función pública y no a una fracción política partidaria. Quinto, la Justicia es un Poder del Estado y se le debe el debido respeto y autonomía procesal. Sexto…

La lista sigue sin agotarse, por lo que le proponemos a los amigos lectores que aprovechen el día feriado para realizar como ejercicio intelectual que continúen dicha lista, pero a la vez, comprometámonos todos a cumplirla y hacerla cumplir porque solo así estaremos cumpliendo con nuestro juramento personal en defensa de nuestra Constitución.