SE VIENE EL TIEMPO

Por Pablo Bonet, Agrupación “Por la Huella de Wilson” Lista 180. Alianza Nacional.

El país ha pasado por etapas, por  momentos, por circunstancias sociales y políticas de la más variada diversidad.

Hay tiempos en que el país necesita ser proyectado y pensado de una forma diferente, donde la prioridad sea el trabajo, el desarrollo y la educación. Ese tiempo es el que está por venir. El tiempo donde el país sea uno solo y no aquel de beneficios dispares, de desarrollos desparejos y de castigo a quienes más se esfuerzan y trabajan.

Este tiempo que se aproxima es el tiempo del Wilsonismo, el tiempo de rearmar un país en base al impulso y fomento del trabajo y la educación. El tiempo de pensar una sociedad segura, próspera y con confianza en sí misma.

No podemos seguir transitando el camino de la mentira y la falsedad como forma de conquistar adhesiones electorales. No se puede seguir inventando un país que solo existe en eslóganes y frases y que poco de real tiene.

Un Uruguay donde el que trabaje se sienta respaldado por el Estado y no que el Estado se apoye en el esfuerzo del trabajador.

Un modelo político que no siga presentando como una opción válida el vivir de los planes sociales, sino que promueva el camino del esfuerzo.

Este tiempo que se viene es, en muchos aspectos lo contrario al que hoy nos quieren imponer las mayorías parlamentarias que no representan a las mayorías sociales.

Es el tiempo Wilsonista porque Wilson Ferreira pensó un país donde el desarrollo sea integral, donde la sociedad apunte a educar a sus integrantes y formarlos para ser parte de ese desarrollo. Wilson pensó un país donde el Estado sea un actor que ayude y fomente el progreso y no como vemos hoy que el Estado es un peso cada día más grande que estorba e impide el camino.

Bajo la consigna de la solidaridad se han cometido enormes atropellos. Una palabra que debe reflejar una gran virtud social, hoy se ha transformado en una excusa para sacarle a quienes se esfuerzan para darle a quienes no se esfuerzan.

La solidaridad es voluntaria y sale de lo más profundo del corazón y no como hoy que es una forma de imponer aportes.

Una sociedad solidaria es virtuosa, un gobierno que habla de solidaridad para sacarle plata a los trabajadores es mentiroso.

Esa es una de las grandes diferencias entre este actual modelo impositivo y el modelo Wilsonista que se viene. En el nuestro, la sociedad será solidaria porque el uruguayo ha demostrado en muchísimas ocasiones que cuando alguien lo necesita, lo es. Pero no será solidaria por imposición.

Pero el modelo Wilsonista tiene otras diferencias al actual. Otro de ellos es que es un modelo honesto, donde no se falsean realidades para pintar bonitos panoramas mentirosos. La honestidad en la gestión, la honestidad en la administración de los bienes del pueblo uruguayo, la honestidad antes que entonar hermosas canciones o crear simpáticas frases que conquisten el oído pero que luego se vean vacíos de contenido real y productivo.

El Wilsonismo es un modelo esencialmente franco, sincero, íntegro, alejado de populismos baratos pero muy afín a mirar las caras de frente.

Es por esto, y por mucho más que queremos caminar Por la Huella de Wilson…por la Huella del tiempo que se viene.