Los hechos de los últimos días me estimulan a trabajar para que Germán sea el próximo intendente de Salto

Mientras los Salteños nos sentimos orgullosos del premio otorgado al intendente de Salto o sea de todos, debido a la gestión que se viene realizando en el gobierno de Salto, reconocido no solo por el compañero Presidente Mujica sino también varios integrantes del ejecutivo nacional nuestro ex intendente sale a “desafiar”  a debate, no por la gestión, sino por la Radio que administra, teniendo suerte de ser uno de los primeros Frentistas privilegiados con un medio, sin importarme los formalismos,  hay vieja critica de la izquierda a los partidos tradicionales en cuanto a la concesión de onda a los amigos o políticos sin cargos.

El Frente Amplio a nivel nacional dista mucho de cómo actúa políticamente nuestro ex intendente, es por eso que coincido con varios compañeros que me dicen en lo nacional voto a TABARE y en Salto a COUTINHO.

Personalmente tenia una decisión tomada de votar a Germán Coutinho en las próximas elecciones departamentales,  los hechos de los últimos días me estimulan a trabajar para que Germán sea el próximo intendente de Salto. Creo que Fonticiella a quien he votado y he defendido enérgicamente en la Junta Departamental y en las asambleas de autocrítica del FA después de perder el Gobierno  inclusive, más aún que sus compañeros de sector, vuelve a equivocarse.

Por otro lado se habla de amiguismo en sus acelerados paseos mediáticos la hija de un amigo docente de él, quien tiene un juicio por quinientos mil dólares ante la intendencia de Salto que tendríamos que pagar todos los Salteños, a quien nunca vimos militando en la izquierda y a mi modesto modo de ver nada  bien le hace al FA.

Seguramente desde el anonimato saldrán voces que no tomaré en cuenta, pero si buscaré la forma de reivindicar las ideas FRUGONISTAS  que hemos dejado de lado por apetencias de poder desmedidas, y hoy siguen llevando a los juzgados a personas que trabajaron en nuestro histórico primer gobierno de izquierda y nos robaron una ilusión.

 

Pedro Rodríguez