LOS AMIGOS DE LA VIDA.

Lima mano a manoUnos de los conceptos básicos de la administración, del derecho laboral y de la Sociología del Trabajo, dice que la función hace al funcionario. ¿Qué quiere decir esto? Que cuando se utilizan los servicios de una persona esta debe ser idónea en el área, idónea moralmente, a su vez ser necesaria. Lo que implica que los nombramientos, aquello que se decide involucrar en la administración, por ejemplo pública, deben contar con el aval de su utilidad, nada menos.
Bien, creemos que esto se entiende. De allí que se utilice el concepto de que la función hace al funcionario, y no al revés. Por ejemplo, la intendencia tiene una función a desempeñar que es la de contador, o de una persona entendida en número. Esto implica que la función reclama a una persona apta en el área para desempeñar el cargo. Entonces, cuando el intendente municipal de cualquier departamento nombra un contador está cumpliendo con este cometido. La función, contable, administrativa, hace al funcionario, el contador, el economista. Esto implica que esa persona es idónea en su formación para cumplir con el cargo. A eso se le agrega por lógica idoneidad moral y también, en muchos casos, tener una visión conjunta con el Partido o el intendente que lo designa. O sea, debe tener la misma visión de la realidad para de esa forma poder aplicar el programa o los puntos básicos a desarrollar por el lema, ya que comparte los grandes lineamientos de la gestión, del accionar y de ver el mundo, lo que algunos entienden por paradigma.
El caso del contador municipal no amerita mayores lecturas o comentarios, es de las funciones más claras en todas las administraciones. Los resultados, ya, son otra cosa.
Pero veamos lo que ha pasado en la Intendencia de Salto que como todos sabemos hace agua por todos lados.
El intendente ha nombrado en los cargos de responsabilidad a un grupo importante de personas que no tienen ni formación ni experiencia en la mayoría de las áreas, solo tienen como virtud formar parte de la barra de amigos del jerarca. Esto que puede ser muy pintoresco, risueño y hasta folclórico, hoy lo están pagando los funcionarios municipales que con directivos así ven como no funciona casi nada y no hay recursos por la mala gestión. Y sobre todo el pueblo de Salto que soporta esto.
Esa barra de amigos se ha dado el lujo de rotar en varios cargos de responsabilidad, dando a entender que, o estamos ante gente de una capacidad notable de conocimientos, adaptación, solvencia académica y técnica, o simplemente están para llenar un puesto, contraviniendo la idea de que la función hace al funcionario.
Hoy podemos ver que en la intendencia de Salto el funcionario hace a la función. Así nos va. Esta administración prioriza los amigos del intendente y a ellos les busca cargos jerárquicos y los compensa.
Así está la ciudad. Así está la campaña.
Si tanta necesidad tenían los podía haber puesto en lugares de menor trascendencia, no de decisión, porque eso hace que las cosas se hagan mal. O muy mal. Los resultados, los fideicomisos, los atrasos, la ciudad, el departamento todo hablan por sí solos.