Las devoluciones de la vida

El ministro y los funcionarios del MIDES de Salto se sorprendieron cuando Eliana Lima, de 30 años y dos hijos, decidió devolver su tarjeta Uruguay Social porque “ya no la necesitaba”.
En diálogo con Montevideo Portal, la mujer dijo que “cuando me la dieron dije que iba a ser temporal y que no iba a sentarme a tomar mate mientras cobraba”.

Los beneficiarios de la tarjeta Uruguay Social del MIDES no tienen la obligación de devolver su tarjeta en caso de que consigan trabajo. En todo caso, deben esperar que una inspección del ministerio los visite para comprobar si hubo algún cambio en su situación socioeconómica para luego estudiar si la persona debe continuar siendo beneficiaria.

Sin embargo, Eliana Lima, una salteña de 30 años y con dos hijos, sentía que desde que ella y su marido habían conseguido trabajo “no sabían qué comprar” con los 1000 pesos que el programa les proporcionaba. Fue así que, semanas atrás, le planteó la situación a un conocido que trabaja en la oficina departamental del MIDES y tomó la inédita decisión de devolver su tarjeta, renunciando al beneficio.

Si bien la devolución se hizo efectiva en la Oficina Territorial ubicada sobre la calle Uruguay de Salto, Lima acordó con los funcionarios que aprovecharía la visita a la ciudad del ministro Daniel Olesker, el jueves, para hacer el acto más “simbólico”, consignó el diario salteño El Pueblo.

En diálogo con Montevideo Portal, Lima contó que el secretario de Estado le confesó “que había quedado asombrado” por el gesto y que “nunca le había pasado” que un beneficiario del plan Uruguay Social decidiera por voluntad propia dejar de recibir el dinero.

Lima comenzó a recibir el plan en 2010, cuando ni ella ni su marido tenían trabajo. “En su momento la tarjeta nos dio de comer a mí y a mi familia. No tengo vergüenza en decirlo”, señaló. Sin embargo, ya en aquel momento la mujer tomó la decisión de que el beneficio no duraría: “yo dije cuando me la dieron que estaba muy agradecida porque no tenía un ingreso, pero que no iba a cobrar y sentarme a tomar mate”.

“Hoy gracias a Dios tengo para comer”, sostuvo, asegurando que su condición de madre pesó sobre la decisión de devolver la tarjeta, ya que “soy madre y me imagino que quizás haya otras madres que necesitan más que yo el beneficio para darle de comer a sus hijos”.

La decisión de Lima evidenció además que el MIDES no está preparado el caso de que un beneficiario modifica su situación. Según la mujer, “cuando fui a devolver la tarjeta en la oficina se disculpaban por no poder hacerme firmar en ningún lado, porque no existe un papel de devolución de la tarjeta”.

Desde la oficina del MIDES de Salto afirmaron que “sorprendió la actitud y la honestidad” de Lima, e indicaron que el procedimiento habitual es que un asistente social del ministerio se presente en la vivienda del beneficiario para determinar “si algo cambió en su situación” y si la persona ya no necesita el plan.

Según Lima, “nunca fue una inspección a mi casa para ver en qué gastaba la plata o si mi situación estaba igual o peor”.

Luego de recibir el programa por tres años, Lima no duda en calificar como “excelente” al programa, aunque reconoce que “hay gente que lo sabe usar y gente que no”.

Montevideo Portal