LA NECESARIA PROTECCIÓN DEL CONSUMIDOR.

En nuestra ciudad funciona una Oficina del Consumidor, como en el resto de las ciudades capitales de cada Departamento del país. Los cometidos de la Oficina son amplios: recibir consultas de los consumidores con el objetivo de evacuarlas; intentar la conciliación cuando surgen desavenencias o diferencias entre el proveedor y el consumidor; recepcionar las denuncias que puedan presentar los consumidores, en toda ocasión que se considere no se cumple con las exigencias establecidas por la Ley; realizar inspecciones en comercios (inspección de vidrieras, de documentación, de escaparates, etc); contralor y fiscalización de los precios tarifados.

El inconveniente que se plantea radica en que la Oficina del Consumidor en nuestra ciudad posee escaso personal, para atender toda la demanda del consumidor en un Departamento de 123.000 habitantes y más de 14.500 kilómetros cuadrados de superficie.

Son muy escasos los recursos con los que cuenta la Oficina en Salto. Idéntica problemática se reedita en buena parte del país.

Esta realidad ha motivado que en mi calidad de Diputado por Salto, he reiterado la solicitud al Ministerio de Economía y Finanzas, en la medida que la Oficina del Consumidor depende de ésta cartera ministerial, de mayores recursos económicos y recursos humanos para un mejor funcionamiento.

Hay dos tareas de la Oficina del Consumidor que son fundamentales: la de tentar la conciliación administrativa entre proveedores y consumidores, evitando así las tardanzas y los costos de las reclamaciones en vía judicial, y aportando soluciones entre vecinos, evitando mayores inconvenientes y rispideces. Muchas veces la conciliación administrativa de la Oficina del Consumidor, evita reclamaciones judiciales posteriores, evitando así una acumulación aún mayor de expedientes y causas.

La segunda tarea, cobra mayor trascendencia en el interior de cada Departamento: fiscalizar los precios de los comestibles tarifados. Ocurre muchas veces, que aprovechando la distancia que existe entre la capital departamental con los pueblos y villas del interior profundo de cada Departamento, los precios aumentan indebidamente y ello se traduce en un incremento en el costo de vida, que perjudica a quienes viven en el lugar. Esta circunstancia se ve potenciada como resultado de que generalmente los salarios que se abonan en la ciudad capital de cada Departamento, son superiores a la media de salarios que se pagan en Pueblos, Villas y Parajes.
En la medida en que las Oficinas del Consumidor que existen en el país, puedan contar con más funcionarios y mayores recursos económicos, el ciudadano y el consumidor podrán disponer de mayores garantías.


                       Dr. Andrés LIMA

                                            DIPUTADO POR SALTO.-