LA HERMANA DEL PAPA FRANCISCO HABLO EN EXCLUSIVA CON ENTRETIEMPO

Por Valentín Fletcher

Hace 10 meses comenzó el ciclo del programa Entretiempo, proponiéndonos día a día brindarle a Salto entrevistas de nivel, poniendo todo para llegar a figuras reconocidas en todo el mundo, pero sin olvidarnos de los que no llegaron, informando y entrevistando a todos por igual. Intentamos que la audiencia conozca de los entrevistados algo más que lo que vemos en la televisión o en los diarios. Tenemos el orgullo de haber conocido una faceta diferente de la vida de un campeón Mundial, de un Presidente de la República, de directores técnicos, jugadores, periodistas, y mucho más. Pero nunca imaginamos poder conocer la intimidad de un Papa. Jorge Mario Bergoglio es el Petrus Apostolus Potestatem Accipiens numero 266. Es la ducentésimo sexagésimo sexta vez en 2.000 años que luego de San Pedro, una persona ocupa el cargo máximo de la religión católica. El 17 de diciembre de 1936 nacía en Buenos Aires Jorge Bergoglio. Una vida dedicada a ayudar al prójimo lo llevó 76 años después, como un premio de la vida, a ser elegido como el representante de Dios en la Tierra. El actual Papa de la Iglesia Católica era el mayor de 5 hermanos. Las circunstancias llevaron a que solamente una hermana siga con vida y ella se llama María Elena. Con María Elena habló “Entretiempo”, para conocerla y a través de ella conocer a Francisco I. Les transcribimos la entrevista radial de anoche con la hermana del Papa.

 

Valentín Fletcher- No debe ser fácil comenzar a recibir llamados y visitas de un día para de tantos medios de comunicación, pero habrá tomado conciencia de la importancia que tiene su hermano en el mundo y también en la historia.

 

María Elena Bergoglio- Sin dudas, aunque todavía no es sencillo.

 

V- ¿Cómo fue el momento en que escuchó que Jorge era el elegido? ¿Qué le pasó por la mente?

 

ML- Fue una sorpresa, no la esperaba para nada. Duró una fracción de minutos: Yo escuche Jorge Mario y me di cuenta que era él. Inmediatamente el teléfono y el timbre no me permitieron seguir disfrutando de ese momento.

 

V- Si le preguntaban antes, ¿quería que él fuera Papa?

 

ME- No. Yo estaba segura que volvía.

 

V- ¿Cuándo pudo hablar por primera vez con el después de la elección?

 

ME- El me llamó, no se como hizo para conseguir hablar porque no paraba de sonar el teléfono en casa. Pero me llamo enseguida y ahí charlamos.

 

V- ¿Qué se dice en un momento como ese? Porque es diferente a un llamado cuando alguien se recibe de médico o es padre, pero ser la hermana de un Papa no es normal.

 

ME- Si realmente sí, pero el primer llamado fue afectivo fundamentalmente, aunque nuestras charlas son siempre iguales. Pero ese primer llamado fue muy fuerte.

 

V- ¿Ya pudo viajar a verlo?

 

ME- No, por el momento no.

 

V- Francisco ha logrado algo increíble en este tiempo, que es restablecer una conexión entre la gente y la Iglesia, cosa que se había perdido. Su humildad y la forma que tiene de romper el protocolo han hecho que la gente lo sienta muy cercano.

 

ME- Si se vio en Brasil incluso, el acercamiento con la gente.

 

V- A Brasil tampoco se pudo acercar.

 

ME- No, no iba a tener ni un minuto disponible.

 

V- ¿Cómo era el Jorge Mario de niño?

 

ME- No lo conocí, cuando yo nací Jorge tenía 11 años.

 

V- Y en la adolescencia me imagino sería un hermano protector.

 

ME- Era un hermano muy protector, muy compañero, pero era una persona normal como cualquiera.

 

V- Se nota que es una persona que sufre con el dolor ajeno y no soporta las injusticias, ¿fue siempre tan bondadoso y atento? Me imagino que tendrá algunos recuerdos que dejan ver su esencia.

 

ME- Si, siempre fue así. Yo digo que por supuesto madurando, creciendo, formándose, pero hoy Francisco gracias a Dios es Jorge.

 

V- ¿Ya se acostumbró a decirle Francisco?

 

ME- Para mi Jorge es mi hermano.

 

V- ¿Un amante del fútbol de toda la vida?

 

ME- Si, iba a la cancha con mi papá hasta que entró en el seminario, ya después no. Pero iba muchísimo a la cancha.

 

V- Usted y sus hijos son hinchas de River, ¿Qué les dijo Francisco cuando se fueron a la B?

 

ME- Cargadas, sobre todo a mis hijos.

 

V- Hasta el 13 de marzo de este año, veíamos al Papa como una persona sobrenatural, lejos de nosotros, en un escalón superior. A medida que lo fuimos conociendo, y cuando te escucho decir estas cosas, siento que cambió los paradigmas anteriores, deja la sensación que Francisco no es un padre sino un hermano.

 

ME- Si, realmente si es así.

 

V- ¿Qué cambió para usted desde que él se convirtió en Papa?

 

ME- Cambió mi vida, de ser un ama de casa normal como cualquier mujer he empezado a vivir cosas que nunca me imagine que iba a vivir, tengo que rearmar mi vida. En definitiva yo soy la hermana de Jorge y tengo que seguir viviendo como he vivido siempre, no cambiar la postura. Sí buscar ese camino por el que él nos invita a transitar, que es en definitiva vivir en evangelio.

 

V- Jorge le presentó a Juan Pablo II y la escuche decir una vez lo que vio en sus ojos.

 

ME- Si, fue un momento impresionante. El haber vivido eso fue increíble. Cuando los nuevos Cardenales le presentaban al Papa a su familia, cuando me toco mi presentación me arrodille para besarle el anillo. Cuando levanté la vista me encontré con una mirada de amor tan profundo, pero a la vez mucha soledad.

 

V- Me imagino que lo comentó con Jorge, porque cuando el expresó que no quería vivir en el apartamento papal, fundamentó diciendo que tenía miedo de sentirse solo.

 

ME- Si, de todas maneras los momentos de soledad los tenemos todos en nuestra vida de acuerdo por supuesto a nuestra historia de vida.

 

V- Le cuento que en 1988 vino Juan Pablo II a Salto. Y ahora se habla de una visita de Francisco a Argentina en los próximos años. Sería maravilloso que siga los pasos de Juan Pablo y bendiga esta ciudad.

 

ME- Ojalá, ojalá.

 

V- Le agradezco infinitamente que nos haya atendido con esa amabilidad y nos haya prestado su tiempo. Y también la felicito por su hermano, el hombre que da el ejemplo con la humildad y no se deja corromper. Todos tenemos luz y oscuridad dentro, cada uno intenta desarrollar al máximo la luz, pero el logró iluminarse totalmente en su interior. Fue un honor para mí hablar con usted, conocerla y a través de su palabra conocerlo también a él. Estaré eternamente agradecido.

 

ME- Si seguro. Para mí es un orgullo que me hayan llamado. Saludo para ustedes.