La Austeridad

Por Andrés Lima (*)

      El hombre sobre quien recaiga la tarea de gobernar, debe ser un ciudadano comprometido y consustanciado con su comunidad. Este compromiso encierra una manifestación de gran visibilidad: la austeridad, siendo uno de los valores que deben primar e identificar al Gobernante.

      Un Gobernante austero es aquél que no tiene lujos ni adornos excesivos e innecesarios.

      En el que sus gustos son extremadamente sencillos.

      Que obra y vive con rigidez y severidad.

      Una persona retirada y penitente.

      El hombre austero es una persona que expulsa de si mismo todo rasgo de frivolidad, entendiendo a la frivolidad como aquella cualidad del individuo de ser superficial en el obrar y en el hablar; es la persona que se caracteriza por la falta de profundidad y seriedad en lo que dice o hace.

      Austero es el hombre espartano, esto es, una persona que en su educación, en los modales y en su conducta ha recibido una educación que ha moldeado su carácter y su personalidad cimentándola en la exigencia personal y el decoro.

      Austero es el hombre sobrio y severo.

      Un Gobernante austero evita incurrir en gastos vilipendiosos, que no le significan al ciudadano ningún beneficio en su calidad de vida.

      Un Gobernante austero evita utilizar la Administración de los asuntos públicos para favorecer al grupo de sus allegados con favores, privilegios y concesiones. Un Gobernante austero cuida cada peso de la renta pública como si fuera el suyo propio, porque es consciente como nadie, que una buena administración de los dineros públicos es la mejor e insustituible garantía de que podrá abonar y cumplir con los sueldos de los trabajadores, con los compromisos nacionales e internacionales, con el fomento de la educación y la capacitación de los jóvenes y de las nuevas generaciones. Evitará derrochar en acciones fatuas y en obras majestuosas o faraónicas, que constituyen una tentación a la que ceden la generalidad de los Gobernantes, pero que de muy poca o ninguna utilidad le significan al Jefe o Jefa de Hogar que debe buscar el sustento para sus hijos.

      Un Gobernante austero pondrá todo el acento en una distribución de la riqueza, donde se favorezca a los sectores más deprimidos económicamente, pero sin olvidar que es preciso colocar el mayor empeño para que se multiplique el sector privado de la economía, generador de empleo, confiabilidad y desarrollo.

      Un Gobernante austero evitará que las delegaciones que se trasladan  al exterior se transformen en deseados ámbitos de turismo político y de acuerdos empresariales que terminan beneficiando solo a quienes los han firmado y celebrado.  

      Un Gobernante austero es un administrador justo que velará por el bien común.

Dr. Andrés LIMA.

                            Diputado por Salto.-