Entre la verdad y el teatro

Por Mario Kroeff (*) A los ocho días de julio de cada año y desde el 2011 hasta la fecha el intendente de Salto se reencuentra en el Teatro Larrañaga con la ciudadanía salteña para brindar un informe de la gestión pasada, con repaso de obras y acciones por venir.

Un acto de esa naturaleza no puede ser un largo y complejo discurso que nadie aguantaría ni entendería. La presentación formal de un balance económico de forma muy exhaustiva no era pertinente ni conveniente para la ocasión. Fue un acto político en el que respecto a la ecuación económica–financiera el intendente reafirmó el rumbo con números razonables. El boleto de ómnibus congelado por todo el período a $ 6, los ingresos notoriamente superiores de las empresas turísticas respecto al año 2009, el estado al día y libre de deudas de las empresas públicas, el cumplimiento en tiempo y forma de todas las previsiones de inversión de los fondos nacionales, el pago irrestricto y puntual a todos los empleados y proveedores municipales.

Además, un dato extraordinario, el presupuesto municipal se planificó y ejecutó sin aumentar un peso los impuestos ni crear una sola tasa municipal. La única excepción es la tarifa por estacionamiento en la zona céntrica cuya recaudación se destina mensualmente a diferentes instituciones sociales y benéficas de Salto.

De todo esto se trató la rendición “teatral” que tiene relevancia por su forma y contenido, lo primero corre por cuenta por la saludable costumbre de institucionalizar y anualizar el informe del estado de la Intendencia y, en segundo lugar, brindar la información de la forma más clara y sencilla para entendimiento de todos. Otra cosa es el documento oficial “Rendición de Cuentas” del Gobierno Departamental que fue auditado y aprobado por el Tribunal de Cuentas con breves y atendibles observaciones luego tratado por ediles, comisiones y plenario de la Junta Departamental.   

Quienes se agravian con tanta solvencia que el gobierno de Coutinho gasta más de lo que recibe parecen o, salidos de la escuela neoliberal defensores de los equilibrios macroeconómicos y enemigos de todo déficit presupuestal, o hacen discursos electorales valiéndose de un histrionismo de ciencia ficción.

Debo decir que primero, estos profesores economistas se olvidan graciosamente que las intendencias de Canelones y Montevideo, gobernadas por los excelentes gobernantes frenteamplistas Carámbula y Olivera sus desequilibrios presupuestales son indirectamente proporcionales a sus aprobaciones populares, es decir, tanto de más gastan como tanto de más los desaprueba el pueblo ciudadano. Millones de dólares de déficit y otros millones de observaciones del Tribunal de Cuentas que terminan en la cloaca del Río de la Plata sin pena ni gloria, mientras que ambos intendentes tienen las peores aprobaciones de gestión de sus ciudadanos. ¿Alguien pregunta cuánto le deben a UTE los canarios sin que pase nada y a diferencia de cualquier usuario al que le cortan la energía eléctrica por no pagar dos meses consecutivos? ¿Alguien se pregunta cuánto gasta Montevideo en TV Ciudad o en los cientos de cargos de confianza creados por el gobierno progresista capitalino?

Pero, además, un dato a tener en cuenta, al iniciarse la Administración Coutinho no se echó ni se modificaron las condiciones de trabajo de nadie, muy diferente a como lo hicieron casi todos los intendentes nuevos y de otros partidos que asumieron en el 2010, tal el caso de la muy tupamara y solidaria Patricia Ayala que mandó a la calle a más de 300 funcionarios nombrados por la anterior administración blanca del Departamento de Artigas, para designar luego ella a sus respectivos seguidores y amigos políticos. Y sigo, Coutinho lo hizo sin aumentar impuestos y aún entregando la recaudación de las patentes que pasaron a la jurisdicción del SUCIVE aunque luego vuelven a las arcas municipales. Entonces, el presupuesto de Salto se compone por los ingresos propios que recauda directamente como la contribución urbana y rural,  además de otros cuyo mayor componente son las empresas municipales: turismo y ómnibus. Este componente implica, en términos generales, el 50 por ciento del financiamiento presupuestal. El resto de financiamiento lo aporta el gobierno central a partir de fondos nacionales que le corresponden a Salto por derecho legal y constitucional y a partir de transferencias directas a la Hacienda municipal. Desde luego otros aportes nacionales desde la obra pública de Ministerios y organismos gubernamentales en el Departamento.

Y, en efecto, la sumatoria de los ingresos locales no da para pagar los sueldos. No da ahora ni daba antes, con o sin el componente de las patentes de rodados el rubro sueldos y mantenimiento tiene un peso muy importante en esta intendencia (y en otras muchas) y trepa casi al 70 por ciento del gasto total presupuestado. Queda para invertir y hacer obras solo el 30 por ciento restante. Se puede discutir esta situación e incluso criticarla pero es la realidad histórica de la mayor empresa de Salto, con casi 2000 empleados y buenos salarios.

A propósito y al contrario de los pronósticos permanentes de cesación de pagos, la intendencia, reitero, ha pagado puntual y tranquilamente los salarios de todos y cada uno de los que figuran en la plantilla municipal, asimismo a los proveedores con dinero en efectivo, con cheques comunes y diferidos, pero todos con fondos. Está claro que lo que queda del presupuesto para obras e inversiones está muy acotado y por eso el gasto y el endeudamiento son parte de una decisión racional, deliberada y controlada.

El gobierno ha mantenido un programa de obras muy ligadas a la vida de la gente. Calles, iluminación, cordón cuneta, caminería rural, infraestructura urbana, piscinas barriales, espacios públicos, asistencia a la comunidad a través de hogares de ancianos, hogares estudiantiles, refugios para carenciados, centros de atención a la mujer, comité de emergencia, transporte público social, canasta de alimentos.

Hay un déficit que debe entenderse en este código del gobierno departamental y que no es para rasgarse las vestiduras ni anunciar el apocalipsis de la economía de la intendencia. El endeudamiento a partir de los Fideicomisos son herramientas para dotar estabilidad financiera a la empresa municipal y proveer los recursos para la continuidad y ritmo de las obras proyectadas. Hay que destacar que la Intendencia de Salto tiene calificación de riesgo muy buena, un grado inversor seguro y tentador para cualquier entidad financiera pública y privada. No a todas las intendencias del país se les presta como lo hacen con la de Salto, que tiene capacidad de repago y absoluta confiabilidad en su gestión económica. Es necesario este resguardo financiero a los efectos de cubrir las brechas de las remesas nacionales, atrasos de pago de varios de organismos y ministerios públicos o dificultades en programas de financiamiento tales como las que surgieron –por ejemplo- del malogrado impuesto a las grandes empresas rurales declarado inconstitucional y dejado sin efecto por el gobierno nacional.

Las críticas políticas son naturales, propias del juego democrático, unos están en el gobierno y otros en la oposición. Pero la batería de críticas de índole económica como las escuchadas en estos días, a partir de la Rendición de Cuentas, de pedidos de informes de pagos a ciertos proveedores con cheques diferidos con fondos, de alarmas por el déficit fiscal municipal, por el endeudamiento bancario y por la manera en que se gastan los recursos municipales, señalando con indignación las deficientes formas y abultadas cifras de la administración económica de la Intendencia de Salto y rememorando nostalgiosamente el gobierno frenteamplista de Ramón Fonticiella, proclamando al progresismo como la verdadera, más justa y eficiente forma de gobernar, pasando olímpicamente por alto las cuentas del Frente Amplio en el gobierno nacional, su manera de gastar y endeudarse en épocas de vacas gordas, o las administraciones desastrosas e impopulares de Artigas, Canelones y Montevideo, esto sí es un show de humor. Pidan señores profesores el Teatro Larrañaga y los salteños se matarán de risa.

 

(*) Lista 15 Vamos Salto – Partido Colorado.