La deuda del pueblo salteño con el legado de María Irene Olarreaga Gallino

De Andreina Rossi

Muchas veces los salteños no valoramos la riqueza que tenemos en nuestro departamento. Así como no visitamos los centros termales, no disfrutamos de nuestra naturaleza, ni mucho menos apreciamos nuestra cultura.

En Salto contamos con una vasta riqueza cultual como pocos departamentos de nuestro país, muchas veces desaprovechada o poco difundida, o en este caso dejada al abandono.

Hace unos días leí una nota que le realiza una periodista (salteña) del diario El País al ex embajador y doctor en diplomacia Pelayo Díaz Muguerza sobre la cultura salteña, más precisamente sobre el Museo de Bellas Artes.

Como ya lo mencioné en otras ocasiones, no tenemos noción del estado de nuestro patrimonio por no valorar lo que tenemos, por poco interés o por el simple hecho de que “está ahí y vamos cuando queremos”.

Nuestro Museo de Bellas Artes cuenta con una de las mayores colecciones de óleos de todo el interior del país. Entre ellos de pintores de la talla de Blanes, Sáez, Figari, Barradas, Viera, Cuneo, De Arzadun… y muchos más.
Pero la riqueza no está solo en esas obras, sino también en el edificio, pues cuenta con una preciosa escalera interior esculpida en cedro y roble, además de unos vitrales hermosos.

La casa fue donada al pueblo de Salto por los esposos Luis. J. Armstrong y María Irene Olarreaga Gallino en el año 1963 para que fuera sede del entonces Museo de Bellas Artes de Salto, actualmente llamado “Museo María Irene Olarreaga Gallino”.

Hoy ese patrimonio se encuentra abandonado y lo que una vez fueron salones de arte moderno hoy son depósitos. Las paredes llenas de humedades, cayéndose a pedazos.

Cuando la actual administración hace un mes y poco eliminó el departamento de Cultura, por razones de “austeridad”, dejó al descubierto la poca importancia que le dan a la Cultura.

A diferencia de la administración de Germán, en la que se hizo un enorme esfuerzo en procura de jerarquizarla, mejorando los centros culturales, como el Ateneo de Salto, el Mercado 18 de Julio, creando la Casa de la Cultura, remodelando la “Casa Quiroga”, restaurando la escultura que contiene los restos de Horacio Quiroga y podría seguir…

En lo personal, sueño con un Salto que sea nuevamente el departamento que todo el país reconoce por su producción, su turismo, sus bellezas naturales, sus deportistas, pero sobre todo por su cultura y por el respeto que sus ciudadanos y autoridades tienen por el legado de sus mayores.

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