LA AUSTERIDAD EN LA VIDA

Por Andrés Lima: Transcribo un fragmento del libro de mi autoría “Un orden para las cosas”, página 35 y 36, referido a la austeridad.
“El hombre sobre quien recaiga la tarea de gobernar, debe ser un ciudadano comprometido y consustanciado con su comunidad. Este compromiso encierra una manifestación de gran visibilidad: la austeridad.
La austeridad es uno de los valores que deben primar e identificar nuestras acciones.
Austero es aquella persona que no tiene lujos ni adornos innecesarios. Sus gustos son extremadamente sencillos.
Obra y vive con rigidez y severidad.
Es una persona retirada y penitente.
El hombre austero es una persona que expulsa de sí mismo todo rasgo de frivolidad, entendiéndola como aquella cualidad del individuo de ser superficial en el obrar y en el hablar. Superficial es la persona que se caracteriza por la falta de profundidad y seriedad en lo que dice o hace.
Austero es el hombre espartano, esto es, una persona que, en su aprendizaje, en los modales y en su conducta ha recibido una educación que ha moldeado su carácter y su personalidad cimentándola en la exigencia personal y el decoro.
Austero es el hombre sobrio y severo.
Una persona austera evita incurrir en gastos vilipendiosos, que no le significan al ciudadano ningún beneficio en su calidad de vida.
Un Gobierno austero evita utilizar la administración de los asuntos públicos para favorecer al grupo de sus allegados con favores, privilegios y concesiones. Cuida cada peso de la renta pública como si fuera el suyo propio, porque es consciente como nadie, que una buena administración de los dineros públicos es la mejor e insustituible garantía de que podrá abonar y cumplir con los sueldos de los trabajadores, con los compromisos nacionales e internacionales, con el fomento de la educación y la capacitación de los jóvenes y de las nuevas generaciones.
Una persona austera evitará las acciones fatuas y las obras majestuosas o faraónicas, que constituyen una tentación a la que ceden la generalidad de los Gobiernos, pero que de muy poca o ninguna utilidad le significan al jefe o jefa de hogar que debe buscar el sustento para sus hijos.
Un Gobierno austero pondrá todo el acento en una distribución de la riqueza, donde se favorezca a los sectores más deprimidos económicamente, pero sin olvidar que es preciso colocar el mayor empeño para que se multiplique el sector privado de la economía, generador de empleo, confiabilidad y desarrollo.
Un Gobierno austero evitará que las delegaciones que se trasladan al exterior se transformen en deseados ámbitos de turismo político y de acuerdos empresariales que terminan beneficiando solo a quienes los han firmado y celebrado.
Austero es un administrador justo que velará por el bien de todos”.

 

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