La calidad de vida alcanzada como fortaleza para continuar (Dr. Álvaro Lima – Diputado electo Frente Amplio Salto)

Toda nuestra sociedad, con matices y particularidades, ha constatado que su existencia ha recibido esos influjos de progreso y mejora conquistados en años de gobierno de igualdad y justa distribución.

La fuerza política ha fortificado la solidez desde su línea económica consolidada y de constante recuperación del valor real de salarios que no han dejado de crecer, siempre por sobre los índices de la inflación.

Ese poder adquisitivo de las remuneraciones ha permitido más confort, más bienestar con acceso a bienes materiales, más oportunidades de abrazar una vivienda propia, insertarse en el mercado laboral competitivo o estudiar donde antes no se podía llegar; porque quedaba lejos y no había en casa lo suficiente para cubrir costos.

Nuestras empresas públicas son hoy, piedra angular que asientan esa calidad de vida lograda, nos han posicionado en la vanguardia del mundo, son de todo Uruguay, dan superávit y se recuperaron de aquel vaciamiento que oscurecía el futuro hace tan solo catorce años atrás.

Antel, Ute, BHU, Ose, Ancap o el Banco República movilizan un país que se ha insertado al mundo, abriendo tiempo para inversores extranjeros arribados a distintos puntos del territorio nacional.

Hemos diversificado los mercados internacionales, son más de 140 países de la comunidad internacional con los cuales interactuamos y comercializamos.

Se acaba de ingresar a Vietnam, otro país asiático que empieza a conocer nuestros productos. Los anuncios desde el ministerio de Ganadería así lo confirman hace pocos días.

Las carnes uruguayas, luego de 18 años de prohibición, pudieron ganarse la confianza de Japón, tras un arduo trabajo de la cancillería de larga data. Recordemos que desde 2001 nos había dejado de comprar en el preámbulo de aquella crisis económica y social tan devastadora.

Y por ende, Japón permite que sean 16 frigoríficos los que trabajan en la actualidad y difunden la calidad y prestigio de nuestras carnes.

Es decir, que la política internacional ha estado siempre en sintonía con abrirse al mundo para crecer y aprender.

Hemos reducido la indigencia a niveles que ya no son cuantificables ni medibles para los organismos nacionales e internacionales de estadística. Y eso es un logro emblemático y digno de reconocimiento para nuestras autoridades.

La pobreza seguirá siendo atendida para reducirla más aún. Los gobiernos del Frente Amplio la redujeron más de 30 puntos porcentuales y este 8% actual que sigue lastimando; nos compromete a continuar enfrentándola para no dejarla actuar.

Las pasividades han aumentado todos los años desde que nos empezó a cambiar la vida en aquel 2005 de la primera vez de Tabaré. En forma ininterrumpida buscan la cima y somos conscientes de que sigue habiendo dificultades y que deben de aumentar.

La fuerza política ha protegido a su población y el sistema integrado de salud se ha multiplicado abarcando hoy los más de 2.500.000 de beneficiarios y se va por los y las jóvenes de 18 a 23 años de edad.

El próximo 24 de noviembre habrá que defender esa calidad de vida lograda, pensar muy bien en cuánto costó llegar y a quienes ha comprendido. Respaldar y renovar, permitirá continuar para hacerlo mejor.

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