Mucho bombo y matraca.-

A la par de las encuestas que dicen que el Frente Amplio se encamina a perder las elecciones, los dirigentes y gobernantes han salido con diatribas hacia la oposición y con pretendidas medidas de gobierno que se supone son fantásticas.

Desde el punto de vista de las diatribas, están focalizados en sembrar la mentira, que de ganar la oposición se perdería salario, se perderían derechos adquiridos, iríamos a un ajuste neoliberal, retrógrado, etc. Siempre partiendo de la base que cuando gobernamos lo hicimos de espalda al pueblo y solo ocasionamos daño a este.

Y entonces, me pareció oportuno aclarar algunos temas, para lo que me he basado en análisis del Cdor. Alberto Sayagués, quien ha demostrado que la masa salarial en Uruguay, recién en el 2018 alcanzó el mismo porcentaje del PIB que tenía en 1999. Es decir, el gran logro del que el Frente Amplio se jacta, respecto al gran crecimiento de los salarios, recién en el 2018, alcanza lo que los partidos tradicionales habíamos logrado hace dos décadas; y vale también decir, que hace dos décadas Uruguay recién venía saliendo de la “crisis de la deuda”, y sin embargo, los trabajadores uruguayos recibían la misma parte de la torta que reciben actualmente.

En cuanto al neoliberalismo, como es inútil discutir un preconcepto casi mitológico, digamos mejor que el país, que en el mismo preconcepto es más neoliberal, Estados Unidos, claro está, reparte entre sus trabajadores el 60 % de su PIB, de manera que si vamos hacia ese neoliberalismo, los trabajadores uruguayos no pueden más que esperar buenas noticias.

Pero también veamos que ocurre con los niveles de pobreza, que según las estadísticas está en Uruguay en un 8 %, y reitero, estamos hablando de un período en los últimos quince años, en que el mundo nos dio solo buenas noticias para nuestra economía, y por supuesto que es bastante menos que el 15 % de pobreza que había en 1994, o el mismo 15 % que había en 2011, pero con una gran diferencia, que el actual gobierno computa como ingreso el costo del FONASA, es decir, supone que los más pobres, lo son un poco menos, porque tienen derecho a la salud a través del impuesto del Fonasa, pero sin caer en la cuenta que en realidad hoy, ayer y desde hace más de un siglo, los más pobres se atienden en salud pública, por lo que entonces en realidad, si se hubiera medido la pobreza de 1994 con el criterio de Fonasa, esta hubiera sido de 11 %.

Una bonanza como nunca en Uruguay, para apenas igualar la masa salarial de hace 20 años, o tener 3 puntitos menos de pobreza, habla a las claras del desastre que este gobierno ha sido.

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