Mano a Mano una marca registrada que nos enorgullece

El hombre o mujer se sentirá realizado cuando en su vida logre plantar un árbol o escribir un libro, sostienen muchos.
En el caso del Ruso, plantó árboles y escribió libros de la vida cotidiana que perduran en su ausencia y que mantienen vigente la llama de un visionario, de un emprendedor de patas embarradas.
Su Mano a Mano fue una marca registrada, tradicional, en tiempos en que los nuevos mecanismos de comunicación no existían y el diario pasaba a ser casi un encuentro ineludible con la realidad.
Ese Mano a Mano aún hoy perdura y se manifiesta como un sentir práctico de lo que la sociedad toda no debe perder: el encuentro, el diálogo, el intercambio, cara a cara, mano a mano.
Es lo que hacen sectores políticos que dignifican esa marca registrada del Ruso.
Los blancos con su «Albisu mano a mano con los vecinos» o los jóvenes del Partido Colorado con su mano a mano con Germán Coutinho.
O el mismísmo Alvaro Lima en su pretensión de ser diputado por el Frente Amplio, que recorre el interior en un mano a mano con los pobladores de todas las localidades del interior profundo.
Lejos de molestar, nos enorgullece que esa visión de por donde debía caminar nuestra sociedad se siga manteniendo en llama encendida del compromiso, del escuchar y sobre todas las cosas, del dar respuestas.

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