Por el Cr. Rodrigo Goñi: La 2004

Esta semana hemos concluido un acuerdo político que procurará obtener la representación salteña por el Partido Nacional.
Con Marisel Calfani, que proviene de otras tiendas políticas, y que en las recientes internas trabajó por la candidatura de Jorge Larrañaga, hemos acordado llevar adelante una agenda política que creemos es importante para nuestro departamento.
Naturalmente que aspiramos a que el Partido Nacional gane las elecciones y en consecuencia, deberemos ajustarnos a un plan de gobierno acordado y a las restricciones propias de un presupuesto nacional, que siempre tiene límites, y que además, en esta ocasión, con un déficit gubernamental del 5 % anual, es decir, que genera la necesidad de endeudarnos en tres mil millones de dólares por año, lo que habrá será seguramente escasez de dinero.
Claro que siempre es posible administrar mejor, corregir en el mediano plazo los desbordes presupuestales, tender a reducir gastos de funcionamiento, como por ejemplo, la flota automotriz, que se triplicó en los gobiernos del Frente Amplio. A veces causa risa recordar cuando el Presidente Vázquez se jactaba de haber reducido el número de teléfonos celulares en el Estado, los que seguramente se deben haber más que triplicado también.
En cualquier caso, una de nuestras metas es lograr un desarrollo real del Parque Agroalimentario, al que aspiramos a desarrollar agroindustrialmente, para lo que vamos a trabajar fuertemente en el viejo anhelo de que Salto Grande, aunque sea 40 años después, comience a devolver a Salto lo mucho que le hemos dado, para lo cual, nos parece que una buena medida de incentivo es que proporcione energía al parque en las mismas condiciones que lo hace con el desarrollo turístico de Salto Grande.
Seguramente esto propiciará que se realicen inversiones, por ejemplo en congelado de productos hortícolas, que puedan aportar a un mayor desarrollo del cinturón hortifrutícula salteño, generando empleo en toda la cadena agroindustrial y los servicios conexos. Y es solo un ejemplo.
También trabajaremos en una nueva definición de la ley de promoción de inversiones, que tiene un sesgo absolutamente comercial e industrial, pero que no contempla la inversión en el sector agropecuario, que es la base para el desarrollo de los anteriores, y así, se sigue hablando y perorando por alcanzar los tres millones de terneros, pero nada real y productivo se hace para lograrlo. La inversión, genuinamente en el sector primario de nuestra economía, al amparo de la mencionada ley, no alcanza al 10 %, y esta es la razón por la que el sector primario está estancado desde hace 10 años.
Y de nuevo, cuando los privados invierten y el Estado lo promociona, no tiene necesidad de poner dinero, pero los beneficios se desparraman en la economía, en la gente, en el empleo, en el consumo, y finalmente, también en el Estado.
De manera que nuestro compromiso es trabajar por el desarrollo salteño, única manera de salir del estado de decadencia en que se encuentra nuestro departamento, y procurando hacerlo sin generar desequilibrios fiscales, porque de eso, ya se ocupó el gobierno.

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