Cáncer: diez de las informaciones falsas más difundidas en redes sociales

Superalimentos que todo lo pueden, curanderos perseguidos y conspiraciones que ocultan una cura secreta, son algunos de los mil embustes que circulan en las redes sociales acerca del cáncer.

«Desgraciadamente no existen los productos milagrosos. Ni para el cáncer ni para nada», recuerdan los administradores de la web española Malditas, responsable también de la página de Facebook Maldito Bulo. Dicha plataforma se dedica al desmentido de todo tipo de falsedades que pululan en las redes y en servicios de mensajería, y no sólo en temas de salud: en los últimos meses se ha abocado a la tarea de «limpiar» una verdadera plaga de información falsa acerca de inmigrantes en el país europeo.

Con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el cáncer, que se conmemora este lunes, los responsables del sitio crearon un «top 10» de las mentiras más difundidas acerca de la enfermedad.

1) Ni hay una cura secreta ni se ha descubierto que el cáncer no sea una enfermedad
No, no hay una conspiración de la cura secreta del cáncer.
Es bastante común una cierta idea conspiranoica de que las grandes empresas farmacéuticas conocen desde hace tiempo la cura del cáncer pero la mantienen oculta porque les resulta más rentable que esta enfermedad no se pueda curar. Tampoco se ha descubierto que el cáncer no sea una enfermedad.

2) El Hospital Johns Hopkins no ha declarado la quimioterapia «la gran equivocación médica»
Es un bulo que circula con varias falsedades sobre el cáncer. El hospital lo desmintió, en español, en 2009.

3) Ni el limón ni la limonada curan el cáncer
Ni la limonada caliente ni en ayunas ni con más o menos añadidos.
Sí que hay algunos estudios que sugieren que algunos componentes de los cítricos podrían tener propiedades anticancerígenas, pero se trata de estudios preliminares hechos con células cancerosas en un laboratorio, y eso está muy, muy lejos de poder utilizarse como cura del cáncer.

4) El bicarbonato no cura el cáncer
Ni desayunar agua con bicarbonato ni añadirle limón. Nada de esto previene o cura el cáncer. No hay pruebas. Todo empezó con un exmédico italiano, Simocini, que mantiene, sin nada que lo avale científicamente, que todos los cánceres son ocasionados por un hongo, la ‘Cándida albicans’. La justicia italiana le retiró la licencia por aplicar diversos tratamientos peligrosos y no probados.

5) No hay pruebas de que el cáncer de piel lo cause el protector solar y no el sol
No, no hay pruebas de que el cáncer de piel lo cause el protector solar, y no el sol. Sí que hay suficientes evidencias de la relación entre la exposición a rayos ultravioleta y un mayor riesgo de sufrir enfermedades de la piel, como por ejemplo melanoma, como este estudio que analiza la carga total de enfermedades asociadas a la exposición a radiación ultravioleta.

6) No es cierto que el cáncer de tiroides se esté extendiendo por las radiografías dentales y mamografías
Es un bulo que lleva circulando desde al menos 2013. La Sociedad Española de Protección Radiológica ya ha aclarado que la radiación recibida es insignificante y que el protector de tiroides puede ser perjudicial para el diagnóstico.

7) La huaya no cura el cáncer ni es «más fuerte que 100.000 quimioterapias»
No hay ninguna investigación de una «universidad británica» que diga eso. No hay ningún alimento que cure el cáncer.

8) No, comer comida calentada en el microondas no da cáncer
¿Da cáncer comer comida calentada en el microondas? ¿Da cáncer ponerse delante del microondas? ¿Hay realmente de qué preocuparse? Pues no. Los microondas no utilizan radiación ionizante(rayos X o rayos gamma, por ejemplo, que sí se consideran cancerígenas), ni hacen la comida radiactiva ni distinta de ninguna forma. Lo único que pueden hacer es cambiar su estructura cocinándola, igual que lo haría cualquier otro método de cocinado.

9) No, ni los celulares ni el wifi producen cáncer
No hay ni una sola evidencia científica que permita asegurar que las ondas de los móviles o el wifi causen cáncer.

10) Usar soutien no aumenta el riesgo de cáncer de mama
Ni sujetador de color negro, ni con aros…no aumentan el riesgo de cáncer. Es un bulo convertido en una cadena de Whatsapp que supuestamente avala «The Cancer Hospital», centro que no existe.
Hay estudios que demuestran que no hay relación entre los sujetadores y el riesgo de cáncer de mama.

Muchas de las personas que contribuyen a viralizar estos contenidos lo hacen convencidas de su veracidad, y otras con la idea de que «en todo caso, mal no hará», argumento esgrimido también ante las campañas que piden «like y amén» para niños lisiados o agonizantes.

Sin embargo, la difusión de estos embustes sí que puede resultar dañina.

«Quieto, no lo difundas: puedes hacer un flaco favor a alguien», recomienda el español Carlos Mateos, vicepresidente de la Asociación de Investigadores de eSalud (AIES) y coordinador de Salud sin Bulos, una web que se dedica a desmentir los disparates acerca de asuntos médicos que circulan en la web.

Para Mateos, el cáncer es el blanco favorito de los falsificadores de noticias porque «todo aquello que propone solucionar un problema grave y que apele a los miedos de la población funciona y se reproduce. Hay estudios que han demostrado que las noticias negativas funcionan mejor que las positivas y se propagan con más rapidez».

«En el caso del cáncer, existen noticias falsas relacionadas tanto con una manera milagrosa de prevenirlo, desde superalimentos a tratamientos alternativos sin ninguna validez científica; como con sustancias cotidianas que, al parecer, lo producen», explica en declaraciones a la agencia de divulgación científica SINC.

«En general, la población desconoce los factores de riesgo relacionados con esta enfermedad, por lo que confía en cualquier explicación pseudocientífica que sea mínimamente creíble», detalla.

En cuanto al origen de estos bulos, explica que a veces aparecen de manera anónima, y a menudo crecen «porque personajes conocidos ayudan a expandirlos. Es el caso de Javier Cárdenas y el bulo de que las vacunas producen autismo. Son testimonios basados en información que, o bien es falsa, o bien está basada en estudios que han sido desmentidos».

El profesional recuerda que también hay que tener en cuenta «las revistas depredadoras» en las que, «mientras se pague, se puede publicar. Conclusión: todo vale. Hay mucha gente que manda sus estudios a estas revistas para engordar su currículum. Es muy sencillo citar este tipo de fuentes aunque no tengan ningún contraste científico».

Así, en la creación y difusión de falsas noticias sobre salud confluyen numerosos factores, «desde intereses económicos, adhesión a una autoridad o incluso el deseo de ayudar, como en el caso de la gente que lo propaga porque piensa que es verdad y lo reenvía por si acaso».

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