Sentirse partícipe para buenos fines (Por el Dr. Álvaro Lima – FA Salto)

El territorio salteño enseña en circunstancias muy loables, lo muy bueno que es capaz de compartir el ser humano.

Promoviendo cualidades para el intercambio y derrochando algo de trabajo solidario de manera voluntaria y habiendo trazado metas posibles de realización.

Esfuerzos enlazados para desandar la jornada de algunas horas entre distintos organismo involucrados y coordinados.

Hace tan solo algunos días, el tiempo voluntario para beneficiar a familias de la zona de Puente Blanco involucró a estudiantes de la licenciatura de trabajo social de la Universidad de la República – CENUR, Litoral Norte.

Junto a beneficiarios del plan Juntos de barrio Malvasio y funcionarios de Desarrollo Social de la comuna; realizaron una intervención medio ambiental interesante.

Lograron desandar el barrio y ejecutando tareas de limpieza y de higiene, colocación de cestos para residuos, limpieza de los canales, recuperación de espacios públicos y en general; acondicionamiento del hábitat.

Cabe mencionar la participación activa de las familias y de los vecinos en éste tipo de instancias forjadoras de ciudadanía y de fortalecimiento del trabajo voluntario.

Ya se han sucedido en otros puntos de la ciudad, episodios similares donde la iniciativa del gobierno de Salto encuentra eco y espíritu activo para plegarse a la labor.

Tratándose de cuidados del ambiente, del aprovechamiento del tiempo libre moviendo a la acción pro positiva de vecinos y comunidad circundante; la actual administración genera espacios en forma cotidiana.

La ciudadanía es forjadora de su propio porvenir y al insertarse en éste tipo de intervenciones dirigidas, alcanza ese esplendor que nos vuelve mejores cada vez.

Basta recordar lo que fue la edición de “Somos limpios somos felices”; que conmocionó a barrio La Tablada y zonas aledañas.

Se trató de una actividad generada desde el Sistema Nacional de Emergencia (SINAE), el Centro Comercial e Industrial local y por la Intendencia de Salto participan el Centro de Coordinación de Emergencias junto a educadores y del nuevo club La Tablada; que gerencia la cooperativa COOPTZES.

En aquella ocasión, dábamos cuenta de la enorme respuesta de los educandos y de sus familias que salieron por las calles del barrio a promover esos hábitos tan arraigados a los buenos valores.

Esta vez, se anidó una nueva esperanza. Con otros actores y participantes, pero tanto en zona de Puente Blanco como en barrio La Tablada, la misma conciencia lo impregnó todo.

Una misma perseverancia doblegó las horas de la apatía dinamizándolo todo. Una única nota sobresaliente sobrevoló el clima de trabajo compartido: hacer lo mejor por los demás sacando lo mejor de cada cual.

Las buenas intenciones muchas veces sorprenden a quienes hacen la cotidianeidad y mucho más si los objetivos se cumplen.

Esperamos nuevas muestras comunitarias, impulsadas desde las autoridades del gobierno departamental y con participación destacada de sus gobernados.

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