¿Por qué los niños mienten?

La mentira en el niño es una manifestación de que se está dando el desarrollo de habilidades cognitivas que les permiten modificar la realidad que conocen, entender que las demás personas tienen ideas, sienten y piensan diferente a ellos, poder ponerse en el lugar del otro y desarrollar la empatía. El proceso mental necesario para la mentira es el mismo que se requiere para atender, planear y auto controlarse.

Esto no significa que se deba permitir o fomentar la mentira en los niños, sino entender que es un proceso natural, que necesitan padres tranquilos y afectuosos que les enseñen la importancia de decir siempre la verdad y de ser sinceros en las relaciones. Que aprendan que la honestidad es la base de la confianza en sí mismos y en los demás.

Para entender las mentiras de los niños es importante saber qué los lleva a decirlas. Las principales razones son:

• Expresar su fantasía. Los más pequeños inventan historias fantásticas e irreales, que van desapareciendo a medida que crecen. Es importante que los padres no se rían y fomenten la imaginación del niño aclarándole qué es imaginación y qué es realidad.

• Sentirse bien y poder relacionarse con otros. Los niños mienten sobre sí mismos o sobre su familia para mejorar su imagen, ser aprobados y aceptados por los demás. Los padres pueden ayudarle a entender que aceptarse y valorarse a sí mismo y a su familia es suficiente para tener amigos y ser aceptado.

• Proteger a otra persona. Muchas veces los niños asumen la responsabilidad de las faltas de un amigo o de los padres para protegerlos. Necesitan entender que esto no beneficia a ninguno de los dos y que cada persona debe responsabilizarse por lo que ha hecho o dicho.

• Guardar su intimidad. Los niños, como los adultos, tienen el derecho de elegir con quien compartir sus sentimientos y sus vivencias.

Cuando se les presiona para que las cuenten, ellos optan por la mentira, especialmente si no sienten la suficiente confianza con la persona.

La clave está en promover un espacio donde el niño se sienta escuchado y comprendido, no juzgado.

• Evitar problemas y sanciones. Los niños mienten a los padres para evitar ser regañados o castigados por su comportamiento o sus errores.

Es importante que los papás reaccionen con tranquilidad, les ayuden a entender por qué mintieron, el impacto que su mentira tiene otras personas y le permitan vivir la consecuencia de su comportamiento.

Es positivo evitar castigos severos o excesivos, pues esto tiende a estimular que el niño vuelva a mentir.

• Esconder sus errores. La mentira intenta no mostrar que se han equivocado porque no quieren decepcionar a sus padres, especialmente si estos son muy exigentes. Los niños deben aprender que los errores son parte de la vida y del aprendizaje y que es importante afrontarlos.

• Hacer sentir mal al otro. Frente al dolor, la injusticia, el maltrato, la frustración o el rechazo, los niños pueden inventar historias que hagan sentir mal a quien les ha hecho daño.

Los padres deben ayudarle a entender que este no es el camino para solucionar las dificultades. Cuando estas respuestas se permiten, aprenden que la venganza es aceptable y que es válido hacer sentir mal al otro para ellos sentirse mejor.

• Conseguir algo prohibido. Los niños mienten para lograr algo que quieren y saben que sus padres van a decir que no. Deben aprender que no pueden tener o hacer todo lo que desean y que el fin no justifica el engaño.

Permitir este tipo de mentira hará que el niño relacione el lograr lo prohibido como algo que le produce emoción o placer.

• Justificar el incumplimiento de un compromiso. Los niños inventan razones por las cuales no pudieron cumplir lo que habían dicho que harían. Es importante enseñarles a comprometerse sólo con lo que están en capacidad de hacer y que cumplir construye la confianza entre los dos.

Algunas ideas que pueden ayudar a los padres a manejar las mentiras de los niños son:

• Controlar la reacción. Aún cuando no siempre resulta fácil controlarse, la primera reacción de los padres es la puerta que abre o cierra la comunicación con los niños. Mantener la calma y un tono de voz suave, aunque la falta sea grave, genera tranquilidad y confianza. Cuando los padres tienen reacciones fuertes y se descontrolan, los niños sienten miedo de compartir con ellos sus equivocaciones.

• Conectarse con los niños. Es escucharlos con atención y sin interrupciones, para entender qué sintieron y qué los llevó a la mentira.

Darles la oportunidad de reconocer que han creado una versión diferente a la realidad y permitirles contar la verdad.

Es importante evitar los juicios y calificativos que dañan la autoestima del niño, como “eres un mentiroso”, “me has decepcionado” y preguntas como “¿por qué lo hiciste? ¿en qué estabas pensando?” En este momento son más útiles comentarios como “entiendo cómo te sentiste, pero pensemos qué es lo que te llevó a mentir”.

• Favorecer la confianza. El pilar fundamental es la sinceridad y debe haber un ambiente donde el niño se sienta libre, tranquilo y relajado, que promueva la comunicación.

• Mostrar el efecto de la mentira. Es importante mostrarle que mentir es un comportamiento inadecuado pues se trata de un engaño que hace daño al otro y afecta la relación que hay entre los dos.

• Permitir vivir la consecuencia en lugar de castigar. Así los niños aprenden que su comportamiento tiene una consecuencia positiva o negativa que debe asumir. Cuando sea necesario, ayudarle a encontrar la forma de reparar el daño que ha causado.

• No mentir a los niños. Los padres son el modelo de los niños. Si ellos mienten o les hacen promesas falsas, les enseñan que la mentira es un camino aceptado para enfrentar los momentos difíciles.

Si se ríen de las mentiras o les hacen chistes que terminan en “era mentira”, les enseñan que ésta hace parte del buen humor.

La confianza es un valor indispensable en la vida y en las relaciones de los padres con los hijos. Es la que les da la tranquilidad y seguridad en sí mismos y el mundo que los rodea.

Construir una familia donde, con amor, se enseñe y valore la sinceridad es darles una herramienta poderosa para enfrentar la vida, construir relaciones sólidas y superar las dificultades.