Malas experiencias en redes sociales podrían incrementar riesgo de depresión

Curiosamente, lo contrario no parece ser verdad. La encuesta de casi 1,200 estudiantes universitarios indicó que un intercambio positivo en línea redujo el riesgo de depresión solo de forma marginal.

“No nos sorprendió que tener experiencias negativas se relacionara con la depresión”, señaló el autor principal del estudio, el Dr. Brian Primack, director del Centro de Investigación sobre los Medios, la Tecnología y la Salud de la Universidad de Pittsburgh. “Es algo que oímos decir mucho a la gente en nuestra experiencia subjetiva”.

“Pero nos sorprendió lo débil que era la relación (o en algunos modelos ni siquiera hubo relación) entre tener experiencias positivas y tener menos depresión. Esperábamos que las experiencias positivas fueran más potentes”, dijo en declaraciones recogidas por el reportero especializado Alan Mozes, y publicadas por HealthDay.

Aun así, Primack dijo que la idea de que la negatividad tiene un mayor efecto no es un fenómeno exclusivo de internet.

“Hay una teoría llamada ‘sesgo negativo’, que sugiere que las cosas negativas que nos suceden en el mundo son con frecuencia más potentes que las positivas”, señaló. “Por ejemplo, quizá tome cuatro tipos distintos de clases en la universidad, y en tres de ellas tal vez le haya ido muy bien. Pero lo que consume casi toda su energía mental en la cuarta clase en la que le fue muy mal”.

Sin embargo, continuó, hay un “argumento sobre por qué el mundo de internet podría prestarse en particular al sesgo negativo. Es porque el mundo de internet tiende a estar completamente saturado con positividad falsa. La gente se harta de todos los ‘me gusta’ y todas las felicitaciones entusiastas en los cumpleaños. Pero cuando hay un comentario irritado o negativo, tiende a destacar mucho y a crear un sentimiento particularmente malo”.

Los autores del estudio anotaron que la depresión es la principal causa de discapacidad en todo el mundo.

Los participantes del estudio estaban inscritos a tiempo completo en la Universidad de Virginia Occidental en 2016. Unos dos tercios eran mujeres, casi tres tercios eran blancos, y más o menos la mitad eran solteros. Todos tenían entre 18 y 30 años, con una edad promedio de 20 años. Los autores del estudio dijeron que alrededor del 83 por ciento de todos los usuarios de medios sociales pertenecen a ese rango de edad.

Los encuestados indicaron qué cantidad de su experiencia en los medios sociales tendía a ser positiva y qué cantidad negativa. Los participantes del estudio decidieron por sí mismos qué constituía una experiencia en línea buena o mala, sin ninguna indicación de parte del equipo de investigación.

Un segundo cuestionario evaluó la presencia de síntomas depresivos.

Los investigadores encontraron que por cada aumento de un 10 por ciento de las experiencias desagradables en los medios sociales, el riesgo de desarrollar síntomas de depresión aumentó en un 20 por ciento.

Al contrario, cada aumento de un 10 por ciento en las interacciones positivas se vinculó con una reducción de apenas un 4 por ciento en el riesgo de depresión.

Aquí intervendría un factor del huevo o la gallina. Aunque quizá las experiencias negativas en los medios sociales sí conducen a más síntomas de depresión, también podría suceder que los usuarios deprimidos sean más propensos a tener más experiencias negativas en los medios sociales. O podrían tender a considerar su experiencia en línea de forma más negativa, sugirieron los autores del estudio.

“Imaginaría que la personalidad y el estado mental sin duda tendrían un rol”, dijo Primack. “En otras palabras, alguien que ya se siente excluido y sensible podría ser particularmente vulnerable a la negatividad en internet. Esto plantea un riesgo de un círculo vicioso potencial”.

De cualquier forma, como medida protectora, Primack sugiere “limitar la exposición general a los medios sociales”. O limitarse a plataformas e interacciones en línea con menos probabilidades de acabar mal.

Los psiquiatras también podrían trabajar para ayudar a los pacientes deprimidos a desarrollar una mayor resiliencia cuando se confronten a experiencias negativas en línea, sugirió.

Los hallazgos del estudio aparecen en la edición del 7 de junio de la revista Depression and Anxiety.