Detectan residuos de plaguicidas en peces del Río Uruguay

Investigadores uruguayos, publicaron un artículo que advierte la presencia de plaguicidas en el tejido muscular de peces de los ríos Uruguay y Negro. El artículo de referencia se publicó en la revista científica internacional “Science of the Total Environment”.

Allí se informa que durante el año 2015 el equipo analizó 149 muestras de peces de las zonas de Mercedes, Nuevo Berlín, San Javier y San Gregorio de Polanco; 143 de ellos (96%) tenían residuos de plaguicidas en sus tejidos musculares. En promedio, cada pez tenía rastros de cuatro plaguicidas; el valor máximo se encontró en un pez capturado en Nuevo Berlín, el Salminus brasiliensis, migratorio, en el que se detectaron 21 plaguicidas. En total se identificaron 30 plaguicidas en concentraciones que van desde menos de uno a 194 microgramos por kilo. Los datos fueron difundidos por el Observatorio del Agua en Uruguay, que dirige el periodista Víctor Bacchetta.

El artículo fue redactado autores son Federico Ernst, Beatriz Alonso, Marcos Colazzo, Lucía Pareja, Verónica Cesio, Alfredo Pereira, Alejando Márquez, Eugenia Errico, Ángel Manuel Segura, Horacio Heinzen y Andrés Pérez-Parada.

Efectos perjudiciales a largo plazo

Si bien las dosis detectadas no llegan a ser letales, los autores mencionan bibliografía que da cuenta de los efectos nocivos que causa la combinación de pesticidas, aunque sea en dosis subletales, en la salud de los peces.

Los plaguicidas que aparecieron con mayor frecuencia fueron los fungicidas trifloxystrobin (84%) y pyraclostrobin (51%), y el herbicida metolacloro. Preocupa principalmente el impacto de los dos fungicidas, porque ambos pertenecen a la familia de las estrobilurinas, altamente tóxicas para los peces.

Las estrobilurinas también han aparecido en abejas en Uruguay, por eso los autores indican que es necesario estudiar el destino y el impacto de esos fungicidas en el medioambiente.

Peces de consumo humano

Para el artículo se analizaron peces de consumo humano, tanto de especies migratorias como no migratorias, de detritívoros (que se alimentan de detritos o materia orgánica en descomposición). Los residuos de pesticidas fueron detectados en ambos tipos de especies: migratorias y no migratorias.

El estudio estableció que en las zonas de Mercedes, Nuevo Berlín y San Javier, donde predomina el cultivo de soja y de otros transgénicos a gran escala, la cantidad y composición de pesticidas es significativamente diferente de la encontrada en San Gregorio de Polanco, donde las pasturas naturales dominan los usos”, reseña la nota del Observatorio del Agua.

Los plaguicidas

En función de su frecuencia de aparición y de la concentración promedio, los autores clasificaron los plaguicidas en cuatro categorías: dominante, frecuente, ocasional y raro. Entre los dominantes incluyeron los fungicidas carbendazim, epoxiconazol, pyraclostrobin y trifloxystrobin. La atrazina, azoxistrobin, difenoconazol, metalaxil, metolacloro, pirimiphos metil y tebuconazol se clasificaron como frecuentes. Los autores señalan que 28 de los compuestos detectados “están actualmente aprobados para la agricultura de secano, principalmente en cebada extensiva, sorgo, soja y producción de trigo”, y que los plaguicidas pirimiphos metilo y clomazona se utilizan como medicamentos de uso veterinario y en los cultivos de arroz, respectivamente.

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