Hijo de Wilson Ferreira Aldunate abandonó el Partido Nacional y se suma al Frente Amplio

El ex integrante de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, Juan Raúl Ferreira, abandonó meses atrás el Partido Nacional donde dijo que no hay espacio para el “wilsonismo”.

Juan Raúl, hijo del líder histórico del Partido Nacional, Wilson Ferreira Aldunate, realizó un artículo especial para el semanario “El Popular”; resaltando  la figura de su padre, su vocación democrática y amor por la libertad.

Cabe señalar además que Juan Raúl Ferreira, se integró al espacio conformado por comunistas y afines, llamado “Espacio Avanzar en Democracia”. Su objetivo es aportar en la construcción de un espacio político que levante las banderas y principios de la justicia social y la democracia.

ARTÍCULO DE “EL POPULAR” A CARGO DE JUAN RAÚL FERREIRA

Hoy hace 30 años de su muerte. Como hijo, no lo creo, pienso que fue ayer. Como militante no puedo creer todo lo que ha pasado. He escrito tanto sobre esta fecha, sobre estos días, que quiero encararlo de un modo muy diferente para EL POPULAR. Para eso, deseo sinceramente totalmente. Wilson fue un aliado del Frente, especialmente del PCU, antes, durante y después del Golpe de Estado. Cuantas veces vimos citar a Onetti: “la peor mentira es decir toda la verdad, quitándole el alma a los hechos.” El Partido Nacional suele difundir cada tanto un texto sacado de contexto que dice: “con totalitarismos nada, nada, nada.” Tal como lo presentan parece ser un distanciamiento. Guerra Fría , de los partidos que no  compartían el concepto de la democracia, en el lenguaje de la época. Pero ni siquiera eso es cierto. Para Wilson , la noche del Golpe, los totalitarismos eran los incipientes dictadores. ¿Cómo explican si no, por más lindo  y retorcido que escriban los profesional es de twitter, que la noche del 26 al 27 de junio firman un acuerdo con el Frente Amplio, que declina acompañar en uso de su legítimo derecho el Partido Colorado, de luchar juntos contra la dictadura y apoyar la Huelga General? ” A mi no me lo contaron” dice el dicho popular. Yo tuve el privilegio , no por mérito propio sino fruto de las circunstancias, de acompañar a Wilson las últimas horas de la democracia agonizante. Y de salir junto a él, aunque mi propio exilio demoró tres años en que viví clandestino, preso o donde fuera, siempre militando. Y salí con Wilson, mi viejo, no voy a entrar en la trampa de si actuaba como hijo o militante ¿es qué alguien puede ser dos seres distintos al mismo tiempo?, de la Sala de Sesiones y presencie el último abrazo en Sala. Fue al Ñato Enrique Rodríguez, del Partido Comunista. Grandes amigos y adversarios. El Ñato le dijo: “Tranquilo Wilson, ya está resuelta la Huelga General con ocupación de los lugares de trabajo”. El viejo le dijo: “Alguien te contacta esta noche para firmar un acuerdo. No dejen de ofrecerle al Partido Colorado.” Este, en uso de su soberanía partidaria legítima, resolvió “cada uno desde su trinchera ante un enemigo común.” Y en esa posición se mantuvo siempre, hasta que  el  Acto del Obelisco pasó por arriba a  las élites dirigentes muchos años después. Los vivas al Partido Nacional, al Frente, a Batlle, fueron con un tono muy distinto al que se vive hoy. La invocación partidaria no era para excluir al otro sino para abrazarlo.  Para aportar su bandera a la causa común. Esa noche Wilson culmina sus palabras: “Viva el Partido Nacional” (el de entonces). Pero no solo los legisladores blancos gritaron “¡Viva!.” Toda la sala se levantó a ese grito, como todos lo hicimos con el “Viva Batlle” y los “Viva Seregni” y “Viva el Frente”. Cada uno levantaba sus banderas para sumar a la lucha contra el enemigo común y no, como está de moda hoy, para descalificar al adversario. No había adversarios, era la República contra la Dictadura naciente. Esa noche contrariamente a lo que la historia conservadora del pasado pretende insinuar, el Partido Nacional y el Frente Amplio, suscribieron un acuerdo de enfrentar a la dictadura juntos, como le había anunciado Wilson al Ñato. ¿Y qué hay de raro? Hoy, como todo acercamiento de un blanco al Frente, sufre la sentencia: “Contra los traidores del Club Naval”. Y yo me hago varias preguntas ¿El Partido Colorado, con quien el Partido Nacional actual ha votado en un lema común  a la Intendencia, no estuvo ene l Club Naval? Trato de mirar con cierta perspectiva la Historia. Decía Huntigton que nadie puede ver en verdadera perspectiva los hechos de los que fue contemporáneo. En el libro que publicara por los 30 años de su muerte  el Museo de la Memoria, Wilson el escribe a Carlos Julio (Pereira) en el ’78 (6 años antes de regresar) que no volverá al país mientras que pueda ser más útil en el exterior  del país.  Pero si se intenta un acuerdo entre los Partidos  y las FFAA para legitimar una elección con proscriptos, él vuelve para ir preso y evitar que se tiente a muchos correligionarios  que no podrían avalarlo con él preso.  Pienso en dos cosas: Una es la enorme desconfianza que sentía de sus propios dirigentes. Pero ¿ no es raro que le preocupe su propio partido y no el Colorado y el F.A.?  Yo creo que no. Wilson tenía esa característica, quizás única por romper la máxima de Huntigton y ver las consecuencias de largo plazo, aquello que hoy solo se mide en lo inmediato. A tal punto que varios años antes de su regreso, le dice a Carlos Julio en qué condiciones volvería y a quién le tiene temor: a sus correligionarios. Esto tira abajo la tesis de los últimos años del Dr. Julio María Sanguinetti, respecto que el regreso de Wilson fue un acto emocional, irracional y sobreestimando sus fuerzas. Casi una década antes, Wilson dice;” voy preso y les arruino las tentaciones a nuestros dirigentes.” Eso me ha hecho pensar que en los últimos años Wilson  creía en esta salida. A ver: si el Partido Nacional y el Partido Colorado hubieran pactado con los militares con el Frente Amplio afuera: ¿Hubiera habido posibilidad de legitimar esta salida? Mientras que la ausencia del Partido Nacional establecía un equilibrio casi perfecto: democracia naciente, en transición imperfecta, para mejorar lo que fue. Que él podría legitimar, mientras que un pacto rosado con los militares obligaba a la izquierda a no reconocerlo. ¿ No fue lo que dijo en ele elogiado discurso de la explanada? Luego vino el episodio lamentable del voto de la Ley de Caducidad. Cuyas consecuencias trascendieron lo jurídico  penal y se instala hoy como un fenómeno político cultural que genera bolsones de impunidad en la sociedad.  A ver si lo puedo explicar sencillo: Salimos del Palacio mi viejo y yo llorando. Yo no voy a defender el error de haberla votado, si o no, hubiera contribuido a intentar derogarla. Mi autocrítica es pública y conocida. Creo que fue un gran error. También creo que bancos que no se sintieron representados en el Partido Nacional, debemos abandonar la dicotomía Pacto del Club Naval Ley de Caducidad. A ver, creo que Wilson como dice en el libro que edita el viernes, el Museo de la Memoria, está dispuesto a estar preso para evitar que dirigentes blancos cedan a la  tentación del Pacto, la gente debe, por encima del error asumido entender  algunas cosas sobre la Ley de Caducidad. Se votó creyendo que Wilson sería el presidente que la administraría, se votó con el artículo 4°, bajo cuyo amparo la fiscal Mirtha Guianze proceso, en plena vigencia de la ley, a decenas de civiles y militares. Se votó ante un riesgo institucional que nos vendió el presidente  Sanguinetti. Grave error, Tremendo Error. Del que me hago cargo.

Pero hoy hay elementos nuevos. Mientras que el MUME presenta el libro sobre Wilson, El País distribuye la película sobre Wilson de Mateo Gutiérrez. En ella Mateo rescata materiales no publicados por la autoridad nacionalista del discurso de Wilson en el campamento de Kiyú. Nunca me imagine haciendo propaganda para comprar El País. Compren, vean la película  y vean a Wilson  a punto de caer enfermo mortal y dice: ” El Presidente nos engañó. Nos vendió una crisis que no existía.” Y haciendo gala de su lenguaje corporal , levanta su mano derecha y agrega: “Que no tenga duda, que constatada la mentira , esta mano no temblaría en firmar y anular la Ley de Caducidad.” Estos días he escrito artículos sobre sus últimas horas de vida. Sobre las primeras horas de muerto. Pero acá en EL POPULAR quise hacer algo distinto. Un aporte para que siga vivo. un par de sicarios contratados me pegaron en la nuca, ocasionándome heridas que sigo en proceso de cura y cuya dimensión detalla el médico que me atendió y el forense. Sigo haciendo una hora de fisioterapia diaria, por haber participado en un encuentro plural de  AVANZAR EN DEMOCRACIA. Quiero que hoy los atacantes sepan que perdieron. Me dijeron “qué m…fuiste a hacer a un acto comunista?” Un legislador muy importante del Partido Nacional , cuando anuncié mi alejamiento de sus filas me escribió ( lo conservo) “Espero que no abras un espacio Wilsonista con el F.A, traidor a Wilson en el Club Naval.” Y yo me pregunto, ¿el Partido Colorado con quién hicieron lema común no estuvo?  Yo creo que entre tantos desastres  que dejó la Ley de Caducidad, el más grave fue el de romper la acumulación de fuerzas logrado con tanto esfuerzo  en el Frente Anti-dictatorial, en el exterior llamado Convergencia. Pero no dejemos que la derecha nos haga morder el anzuelo. Muchos blancos no quieren más nada con el Partido Nacional.  Pero necesitan saber que serán bienvenidos en el Frente Amplio para dar el paso. Con motivo de los 30 años de su muertos el MUME publica un libro que es vida y pensamiento de Wilson por Wilson . Sin intermediario, por eso hice este artículo tan atípico ¿Cuándo acordó Wilson con los Colorados? Un solo ejemplo ¿Cuándo acordó con el Frente Amplio? Desde antes del Golpe, sino el Toba no hubiera sido presidente de la Cámara, por ejemplo. Me he extendido mucho. Pero  luego de presentado el libro del MUME vamos a ver algunos de sus documentos, por ejemplo, dónde Wilson dice: “No bastan los partido para derrocar a la dictadura. Menos para transformar a la sociedad”, instruyendo en su nombre a entrar en contacto con los nacientes PIT y ASCEEP. Se fue hace treinta años, podemos sin embargo, lograr que siga entre nosotros con aciertos y errores , pero acompañando desde esa base social que le empujaba cada vez más al cambio.