CASO VAMOS SALTO: Piden respeto, pero no lo practican.

 

Desde siempre se ha intentado desde el sector Vamos salto del Partido Colorado, instaurar un discurso de bajeza política, ética y moral. Durante los cinco años  de gobierno operaron insultando y mintiendo; despilfarrando el dinero y beneficiando sus amigos; pero siempre que recibieron opiniones disonantes se sintieron agraviados y salieron a la palestra a pedir respeto; el mismo respeto que ellos no conocen y si lo conocen no lo practican y las principales exponentes de esa bajeza fueron y lo son, la diputada Cecilia Eguiluz, y la aspirante al sillón de Eguiluz, María de los Ángeles Márquez, quien venía haciendo bien los mandados, pero no sabe ahora cómo justificar sus licencias en Primaria .

Ambas damas, agraviaron y agravian en sus discursos. No conocen límites de léxico en sus oratorias y suelen cargar sus palabras de epítetos e improperios, propios de cualquier otro espacio, pero menos del  ámbito político; o al menos del espacio político que nosotros conocemos, defendemos y apostamos que se mantenga.

No rechazamos el debate ni la confrontación; por el contrario apostamos continumente  a ello;  pero cuando se recurre al terreno personal y a la bajeza de ventilar la vida privada de otros dirigentes  para argumentar y sostener mentiras, es terrible e inconcebible. Más inconcebible  en señoras que con mucho esfuerzo accedieron a tan altos cargos de representación popular; donde sus votantes hoy deben estar repensando si es bueno o no acompañarlas nuevamente, dado su nivel político y su poca visión de ideas.

Peor que todo esto es la existencia de bufones que salen con mentiras interpretadas a través de la deformación de melodías musicales, donde violan los derechos de autor y sostienen falacias  y agravian gratuitamente a cualquiera que piense distinto. Todo con el beneplácito de ambas damas y del senador, que no se muestra, pero hace y opera y que cree que sin mostrarse un tiempo la gente se olvidará.

Cuanto más pasa el tiempo y al no tener argumentos, profundizan en el agravio, las mentiras, los epítetos y las bufonadas de payasos que se piensan que con sus acciones ofenden; por el  contrario, fortalecen la búsqueda de la verdad y la noticia.

Sigan así muchachos, que de seguro principios no tienen, pero su  fin está seguro.

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