Nueva York contra los opioides

Para hacer frente al abuso de heroína y otros opiáceos, que se está convirtiendo en una crisis de salud pública en Nueva York, la Oficina de Servicios contra el Alcoholismo y el Abuso de Sustancias (Oasas) del Estado realiza estos días una intensa campaña de concienciación.

La campaña, en inglés y español, incluye vídeos con historias de exusuarios de drogas y alcohol, dónde acudir para rehabilitación, qué hacer si el seguro médico le niega cobertura, o material educativo para padres sobre el peligro de medicamentos para dolor en su botiquín.

Oasas realiza la campaña en su página web (www.combatheroin.ny.gov), la radio, distribuye panfletos y recientemente colocó un gigantesco anuncio en el sur de El Bronx sobre la marihuana sintética o «K2», dijo Arlene González, directora de la agencia estatal, en entrevista con Efe.

«Los números están subiendo. La adicción sube y las personas mueren de sobredosis de heroína» y otras drogas, y por ello se tomó la decisión de usar el Naxolone, que ya se puede comprar sin receta, para contrarrestar una sobredosis, señaló.

Un informe de este año del fiscal de cuentas del estado, John DiNapoli, reveló que en 2014 murieron por sobredosis en Nueva York 825 personas, un alza de más de 23 % con respecto del año anterior y cerca de 25 veces la cifra de hace diez años.

En general, el alza entre el 2005 y 2014 de muertes por sobredosis estuvieron cerca del 144 por ciento, comparado con el aumento a nivel nacional de 58 por ciento para el mismo periodo, según el informe.

González señaló que muchos adictos comenzaron usando medicamentos recetados para dolor, otros para la depresión, problemas sicológicos, fumando marihuana o por abuso de alcohol, «el que más impacta a todo el mundo, aunque la gente no lo quiera aceptar».

«En la década de 1960 los consumidores de la heroína eran más personas de escasos recursos. Ahora, son de todas clases sociales, razas, edad, no hay distinción», afirmó.

Señaló que a través de los programas de Oasas unas 100.000 personas reciben tratamiento diario para superar su adicción, cifra que no incluye centros privados u hospitales, al destacar la seriedad del problema en Nueva York.

Indicó además que en Long Island y al norte del estado -comunidades con mayor población blanca no latina- ha habido un aumento en el consumo de opioides.

Datos de Oasas señalan que entre el 2005 y el 2014 las admisiones para tratamiento por uso de heroína aumentaron en un 115 % al norte de Nueva York y 116 % en Long Island. También que nueve de cada diez personas adictas comenzaron el uso de sustancias antes de los 18 años.

La directora de Oasas, de origen puertorriqueño, destacó que ha habido un reenfoque en la lucha contra las drogas al recordar que «antes los encarcelaban» y explicar que ahora hay más programas de ayuda como opción a la cárcel.

«No queremos caer en lo de cuarenta años atrás en que la guerra contra las drogas era encarcelar a todo el mundo porque decían ‘eso es un problema tuyo, tú te lo buscaste'», pero eran las minorías las que iban a la cárcel, reconoció González.

«Ahora hay legisladores más conservadores con eso, que no quieren que se les encarcele», dijo y agregó que también la Policía está más consciente de que es un problema que hay que mirar más a fondo y que tras los arrestos están refiriendo a las personas a cortes que les pueden enviar a programas de Oasas.

González lamentó que por un lado se luche para enfrentar el creciente problema de abuso de drogas mientras que por otro, «tienes a un grupo de personas, que no está en EE.UU., elaborando drogas y tratando de ver qué más pueden hacer para venderla. A la sintética le ponen hasta veneno de ratas. Con eso estamos bregando».

Destacó que como parte de la nueva legislación, firmada recientemente por el gobernador Andrew Cuomo, se pondrán en marcha otras medidas como ampliar el uso de medicamentos para rehabilitación y eliminar el límite para esas recetas que imponen planes médicos.

«Estamos motivando que más médicos tengan la licencia para recetar ese tipo de medicamentos. Los médicos que no sean especialistas en adicción tendrán que tomar cursos constantemente (para estar al día)», indicó.

Entre la extensa lista de nuevas medidas, producto de un informe que rindió a Cuomo un grupo de trabajo encabezado por González, se limitó de 30 a 7 días las recetas de opioides excepto para enfermedades terminales. EFE

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