Salto Merece Algo Mejor (7)

UN DESAFÍO DE 100 MILLONES DE DÓLARES

El pasado sábado, fui invitado a participar en el  programa “Inquietudes Barriales”, (Radio “Arapey”), y las circunstancias llevaron a  rememorar algunas vivencias periodísticas relevantes de la época de “Tribuna Salteña”; entre ellas la publicación del anuncio de la fecha de regreso de Wilson Ferreira Aldunate a Uruguay, (recientemente conmemorada), anunciada en un discurso en Concordia; que fue una primicia absoluta, tan absoluta que Tribuna fue el único medio de comunicación que publicó esa noticia.

Ese acontecimiento, así como la larga batalla para evitar el cierre de la Universidad del Norte, con la espontánea participación de la ciudadanía y la firmeza del formidable Comité Pro-Universidad del Norte; comentario vá, recuerdo viene, se dio por la presencia telefónica de Luis Bertiz, quien fuera Secretario de Redacción en esos años emocionantes e intrépidos, y eso, aunque no parezca,  viene a cuento de esta serie de notas.

Viene a cuento porque no solo los reclamos que desde los barrios son siempre los mismos, (el agua, el saneamiento y el pavimento), sino porque en los 40 años que van desde aquellas épocas; dos cosas destacan por su ausencia en la última década: el adormecimiento de las iniciativas populares, y la falta de realizaciones públicas destacadas, como las que ya mencionamos se concretaron en la época en que había que “contar los vintenes”.

Surgió también como asunto principal de la conversación el abandono del respeto por la especificidad de ciertos recursos, por ejemplo los cerca de 100 millones de dólares que se ha recaudado por concepto de Patente de Rodados en los últimos 10 años, que a la vista de cómo están las calles de Salto fueron gastados en otras cosas.

Hay entonces que  plantearse cuál es la situación del departamento haciendo la cuenta no solo de lo que se debe (y se deberá pagar), sino las inversiones que no se realizaron y que necesariamente habrán de realizarse. La cuenta es por lo menos preocupante, porque se arranca con una deuda de 1.000 millones de pesos, (30 millones de dólares) a los que hay que sumar no menos de 30 millones de la reconstrucción  de los pavimentos de la ciudad, y obras de infraestructura urbana que llevan la cuenta no menos de 100 millones de dólares para los próximos años.

La cifra es enorme, y el desafío ineludible, y para ello, es necesario que la ciudadanía, de cuyos bolsillos saldrán los recursos, acepte financiarla. Ello requerirá no solo compromisos muy concretos, y un sistema de garantice la transparencia en el manejo de los recursos, sino también una expresión de voluntad que trasciende los mandatos del actual gobierno, porque el fideicomiso a 15 años, para saldar el endeudamiento aún no ha sido puesto en funcionamiento, y agregar nuevos compromisos no será sencillo. Antes habrá que explicar a los contribuyentes cuanto más habrán de pagar en los próximos años para que eso se pueda concretar.

Pero no hay en estas reflexiones pesimismo. Salto tiene una larga tradición de participación de la ciudadanía en el impulso de grandes causas y realizaciones. La lista de esas iniciativas sería larguísima, pero baste mencionar Salto Grande, la Universidad del Norte, las millonarias donaciones individuales y colectivas para el Hospital, el Teatro Larrañaga, la Escuela Industrial,  donde Salto no solo puso el dinero, sino la movilización y el compromiso para impulsar su concreción. Y así habrá de ser nuevamente porque a los grandes desafíos Salto como colectividad siempre ha dado una vigorosa y positiva respuesta.

M. J. Llantada Fabini