Un gran hombre: Jorge Andrade Ambrosoni. Tercera parte- Por Leonardo Vinci

Su nombre y Salto Grande están estrechamente ligados. Decía: “fue unánime creencia que la concreción  de la obra estaba al alcance de la mano y que la vieja aspiración se tornaba realidad. Entonces afloraron  los intereses extraños a las supremas conveniencias nacionales, que sólo en la superficie habían permanecido pasivos, mientras se cumplían las distintas etapas. Los núcleos dominantes en aspectos fundamentales de la economía- en conducta altamente perjudicial para nuestros países-habían  tejido la trama para que en ella quedaran aprisionados legítimos afanes de nuestros pueblos de burilar con su esfuerzo su propio desarrollo, y con él la prosperidad general. Compromisos subyacentes, conexiones al nivel de Institutos internacionales imbricados por medio de sus hombres dirigentes con empresas privadas y enfoques tecnocráticos subordinados, configuraban una valla para los planes, contra lo que se estrellaban  las gestiones crediticias. Nuestros pueblos no se sintieron derrotados. La respuesta fue enérgica y marcharon a Montevideo. Se despertó conciencia en la República y el proyecto no pudo ser enterrado…”

Electo El General Gestido Presidente designó a una nueva Delegación ante CTM presidida por Justino Jiménez de Aréchaga, el Ing. Jaime Capurro y Andrade por el Comité Popular. Poco tiempo después todos presentaron renuncia.  Andrade le dijo al Ministro entonces que el texto de las notas reversales intercambiadas con la Argentina apareja en su apartado b) la aceptación de la exigencia formulada a nombre del Banco Internacional (BIRF) por su vice-presidente que es al mismo tiempo el Presidente de SOFINA, el consorcio que controla la generación de energía eléctrica en la Argentina. Agregó “La modificación que se propicia con el fin de permitir la formación de una empresa multinacional abre la vía para que intereses foráneos que están en pugna con las supremas conveniencias de nuestros países se beneficien con una obra que debe ser herramienta para la forja de la prosperidad de los pueblos y no medio para que prosiga la succión de su riqueza”.

En 1967 le escribió a Gestido: Le ratifico lo que le adelantara por teléfono a raíz de su llamada. Considero muy honroso su ofrecimiento… pero estimo que mi presencia puede resultar inconveniente. Ud. sabe que he señalado las influencias ilegítimas que contra la obra proyectada se ejercen sobre la República Argentina. Quienes así actúan son personeros apátridas… Es posible que tenga que deba encontrarme con ellos. Además de la violencia personal ¡cómo se interpretará mi designación? ¡No la calificarán como una provocación de Uruguay? (Y eso) les servirá de pretexto para nuevas postergaciones de la represa. No tengo ninguna vinculación con su gobierno. Ud. conoce mis ideas y de acuerdo a ms convicciones lo criticaré casi de continuo, pero no quiero quer por una distinción que generosamente se propone otorgarme, se le creen dificultades adicionales a las que ya tiene…

En abril de 1975 decía: “… se ha cumplido el primer año de labor, cuando el río Uruguay- torrentoso y arrogante- ha sido domeñado por el hombre, se ha entendido necesario evocar, a través de episodios y documentos diversos, casi dos décadas de prodigación continuada- en la que actuó el Comité popular con una sola meta: afirmar el inalienable derecho de nuestros pueblos a complementar la independencia económica que es la que da a aquella real indeclinable vigencia”.

Estuve muy cerca del cuando se puso en funcionamiento la primer turbina y tal vez me resulte imposible describir su mirada. Por un lado, la íntima satisfacción de ver convertido en realidad su sueño. Pero por otro, la amargura de tener delante a sujetos despreciables accionando los mecanismos correspondientes.

Podría escribir un libro o dos sobre la vida y obra de este salteño ejemplar. Tal vez lo haga. Fue un gran Hombre: Jorge Andrade Ambrosoni.