Un Gran hombre. Por Leonardo Vinci.

La lista 1 vivió la gloria de lograr 6 mandatos municipales gracias al voto popular y a la estupenda gestión de sus candidatos.

Don Armando Barbieri, Don Ramón J. Vinci y el Esc. Eduardo Malaquina escribieron páginas imborrables en la historia de Salto. Todos ellos resultaron electos más de una vez.
La fisonomía del Departamento durante años, fue el fruto de su personalidad y trabajo.
El último de ellos ha sido el Escribano Eduardo Malaquina.

Es en la actualidad el ex Presidente de la Junta Departamental más antiguo que vive entre nosotros. Precisamente, durante su gestión, el Legislativo comunal adquirió por primera vez su casa propia.

En los sesenta, tuvo a su cargo representar a la Comuna presidiendo la Comisión que logró el acuerdo definitivo para que las Termas del Daymán pasaran a nombre del Gobierno de Salto.

Luego llegaron los años oscuros en los que actuó siguiendo las enseñanzas de Prudencio Vázquez y Vega, y respetando su tesis doctoral, “no prestó su concurso a los gobiernos usurpadores”.
No recuerdo que participara de una sola celebración durante el período de facto y tan sólo aceptó por mandato de su colectividad integrar la Comisión que velaría por las propiedades partidarias en tiempos dictatoriales.

Prohibidos los actos públicos, sólo era posible hacer uso de la palabra en alguna recordación en el cementerio. Alguna vieja publicación de la época recuerda su condena a los hechos de violencia desencadenados en el país.
Don Ramón Vinci lo eligió como su primer suplente en 1971 tenéndolo como su más cercano colaborador. El Ex Intendente nunca ocultó su preferencia para que Malaquina fuese el Intendente electo en las elecciones de 1976. El quiebre institucional impidió que los hechos anhelados se hiciesen realidad. Durante esos duros años fue un activo militante en la clandestinidad bregando por la reconquista de la Democracia. Así llegamos a 1980 en que formó parte de un pequeño y selecto grupo de hombres dignos que condujeron al pueblo a la resonante victoria del NO. En compañía del Dr. Solari viajó a Paysandú en octubre de ese año, donde conocieron al Dr. Tarigo y lo trasladaron de madrugada a nuestra ciudad. Una lluviosa mañana en medio del temor, algunos pocos ciudadanos asistieron al cine Metropol en histórica jornada al día siguiente.

En 1982, lamentablemente, no fue posible encontrar una solución que permitiera presentar una lista batllista única, sin que esos hechos alteraran los trabajos en haras de recuperar la libertad perdida.
En los comicios de 1984, en un final cabeza a cabeza, finalmente resultó proclamado Intendente de Salto.

El perfil de su accionar quedó demostrado desde el inicio de su gestión atendiendo la emergencia social poniendo en funcionamiento comedores populares. En tan solo una semana se hicieron los trabajos que permitieron contar con el primer Hogar Estudiantil liceal. Un cuidadoso manejo del presupuesto permitió llegar al final del período sin sobresaltos. Una de las preocupaciones que con visión futurista se abordó, fue la recuperación del pozo termal del Daymán. Tras la derrota de 1989, sufrió un traspié su salud, siendo operado por el eminente médico René Favaloro. En 1994, el pueblo volvió a ungirlo Intendente y optó por su candidatura cinco años después tras haber encontrado una solución al problema de los inundados.

En ese tiempo, oscuros nubarrones cubrirían la República debido fundamentalmente al irresponsable manejo financiero del país hermano.

Aún así, esa fue su mejor hora que lo mostró como un gran realizador destacándose en el concierto nacional como el Intendente más popular.

La crisis económica terrible que enfrentamos los uruguayos no impidió que se inauguraran tres Hoteles 5 estrellas: Los Naranjos, Horacio Quiroga y Barceló, poniendo a Salto en un primerísimo plano internacional y asegurando nuevas y diversas fuentes genuinas de trabajo. No contento con ello, inauguró dos parques acuáticos: Acuamanía y Quiroga. Mientras colapsaba el sistema bancario, se afianzaba definitivamente la cultura del departamento, no sólo abriendo las puertas de nuevos liceos, sino inaugurando el moderno edificio de la Universidad de la República, haciendo realidad el sueño de Barbieri y poniendo en funcionamiento el CERP, para que los Profesores pudieran estudiar en Salto. Los primeros centros CAIF y PIAI también se cuentan entre sus logros en ese turbulento tempo. Y como si fuera poco lo narrado, se logró la reapertura del frigorífico Cybarán. El centro de la ciudad renovado, las fuentes en las plazas, el Shopping Center, la Terminal de Omnibuses…
La enumeración de estas obras, parece algo imposible de hacer en el peor momento del país. Pero se hizo!

Naturalmente que su obra no puede resumirse en una hoja, sino que amerita la redacción de libros que ilustren a las nuevas generaciones de todo lo hecho.

Hacemos votos por la pronta recuperación del amigo.

Militante batllista, buen hombre y mejor persona.